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¡POR LA FE SAMUEL…! (Serie: La Fe)

  • hace 5 días
  • 8 Min. de lectura

«¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas» (Hebreos 11:32).

 

Vimos en los 2 últimos sermones ejemplos de hombres de fe del periodo de los Jueces (Gedeón, Barac, Sansón, Jefté); y después estudiamos la historia del rey David del periodo de los reyes. Ahora veremos la historia del último Juez de Israel, Samuel, que también era Profeta.

 

1. SAMUEL.

 

Un niño de oración, desde temprana edad devoto al Señor, quien le ministró desde niño. Siempre dispuesto a escuchar la voz de Dios; de gran rectitud durante toda su vida. Gran profeta del Señor, y líder notable de Israel. Buscado por el pueblo, pues el favor de Dios estuvo con él hasta su muerte.

 

NACIMIENTO DE SAMUEL (1 S 1). Ana, esposa de Elcana, sufría mucho por no poder tener hijos; y Penina la otra esposa, la provocaba, aumentando su tristeza. En el templo, Ana ora a Dios con angustia y fe, y le promete que si le da un hijo varón se lo dedicará. Dios le concede a Ana un hijo, y le pone por nombre Samuel (Dios ha escuchado), Por cuanto lo pidió a Jehová. Cuando es destetado, Ana cumple su voto y lo lleva al sacerdote Elí.

CÁNTICO DE ANA POR SAMUEL (1 S 2). Ana eleva un canto de alabanza y gracias a Dios por concederle su petición. Mientras tanto, los hijos de Elí pecaban gravemente, despreciando las ofrendas y corrompiendo con fornicación el sacerdocio. En contraste, Samuel crecía sirviendo a Dios (v18, 21).

DIOS LLAMA A SAMUEL (1 S 3). El joven Samuel servía al Señor bajo la guía de Elí. Dios llama a Samuel de noche varias veces, hasta que por medio de Elí entiende que es Dios quien lo llama y responde: “Habla, Jehová, porque tu siervo oye”. Dios le revela a Samuel el juicio contra la casa de Elí, y Samuel se lo manifiesta todo. Samuel crece, y todo Israel reconoce que el Señor estaba con él como profeta.

LOS FILISTEOS CAPTURAN EL ARCA (1 S 4). Los hijos de Elí mueren en la batalla. Elí tiembla al saber que el Arca de Dios ha sido tomada, cae hacia atrás y muere. Su nuera, la esposa de Finees, al dar a luz, llama al niño Icabod porque la gloria de Dios se ha apartado de Israel. Todo lo que Samuel decía se cumplía.

EL ARCA ES LLEVADA A TIERRA DE LOS FILISTEOS (1 S 5). Es llevada al templo de Dagón, pero su ídolo cae postrado y destruido ante el Arca. La mano del Señor hiere a los filisteos con plagas y aflicción en las ciudades donde llevan el Arca.

LOS FILISTEOS DEVUELVEN EL ARCA (1 S 6). El Arca llega a Bet-semes, pero algunos hombres miran dentro y Dios los hiere. Temerosos, la envían a casa de Abinadab, donde Eleazar es consagrado para guardarla.

SAMUEL, JUEZ DE ISRAEL (1 S 7:3-17). Samuel exhorta a Israel a dejar los ídolos y volverse al Señor de corazón; el pueblo obedece. Ayunan, confiesan sus pecados, y Samuel intercede por ellos. Mientras tanto, los filisteos suben contra Israel; y Dios responde con poder y derrotan a los filisteos. Samuel levanta una piedra en memorial a la ayuda Divina. Dios respaldó a Israel ante los filisteos mientras estuvo Samuel. Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida.

ISRAEL DESECHA A SAMUEL Y A DIOS (1 S 8). El pueblo pide rey como las otras naciones. Samuel se entristece, pero Dios le dice que no lo han rechazado a él, sino a Dios como su rey. Samuel advierte al pueblo que el rey les traería opresión.

SAMUEL UNGE COMO REY A SAÚL (1 S 9-10). Viene el Espíritu de Dios sobre Saúl, mudando su corazón. Samuel reúne al pueblo, y por suertes Dios lo señala públicamente rey entre las tribus. Aunque es proclamado, algunos lo menosprecian.

SAMUEL CONFIRMA COMO REY A SAÚL (1 S 11). Saúl, movido por el Espíritu de Dios, reúne a Israel y vence a los amonitas, liberando la ciudad. Samuel convoca al pueblo en Gilgal, confirma a Saúl como rey y hacen sacrificios de paz.

SAMUEL HABLA ANTE EL PUEBLO (1 S 12). Los reprende por haber pedido rey, y afirma su integridad. Aun así, los exhorta a temer a Dios y obedecerle para que les vaya bien. El pueblo reconoce su pecado, y Samuel promete seguir orando por ellos y enseñarles el buen camino.

SAMUEL REPRENDE A SAÚL POR OFRECER SACRIFICIO (1 S 13). Pues estaban en guerra con los filisteos y Samuel tardaba en llegar, entonces Saúl ofrece un sacrificio. Samuel llega, y lo reprende por su desobediencia y le anuncia que su reino no será duradero.

SAÚL ES DESECHADO COMO REY (1 S 15). Dios ordena a Saúl destruir por completo a Amalec. Saúl desobedece y perdona la vida del rey Agag y guarda lo mejor del ganado. Samuel lo confronta, le declara que obedecer es mejor que los sacrificios, y que su rebelión es como la adivinación, y su obstinación como la idolatría; le confirma de nuevo que Dios lo ha rechazado como rey. Samuel ejecuta al rey Agag, se aparta de Saúl, lamentando su caída.

SAMUEL UNGE COMO REY A DAVID (1 S 16:1-13). Dios le dice a Samuel que no mire lo externo, pues Él mira el corazón. Samuel unge a David.

 

Finalmente, Samuel muere en la fe, y es despedido con gran lamento por el pueblo (1 S 25:1). Y aún después de morir es buscado por Saúl, quien consulta a la adivina de Endor; Samuel lo reprende recordándole su juicio (1 S 28:16-19).

 

2. CRISTO

 

CRISTO COMO JÓVEN.

En lucas 2:41-52 vemos a Cristo con 12 años, mostrando gran conocimiento de las Escrituras ante los doctores de la Ley en el Templo.Lo más probable es que estuviera en la sala de Gazith donde se reunía el gran sanedrín, donde solo iban eruditos, doctores de la Ley. Cristo mostró un conocimiento excepcional de las Escrituras y la Ley, notable a todos los que lo veían. Respondía las preguntas con gran sabiduría y juicio. Sus padres se asombraron al verlo con ellos, que fuera admitido y lo tuvieran en tan alta estima. Cristo les deja claro las prioridades a sus padres. Tiene un Padre en el cielo, cuyos asuntos había venido a atender y debía cumplir. Vino a anunciar el evangelio, las palabras del Padre y debía hacerlo con diligencia. Aunque no consideró pedir permiso a sus padres para quedarse en Jerusalén; como joven, da ejemplo de sumisión a sus padres, descendió con ellos a su casa, mostrándoles el debido respeto. Estaba sujeto a ellos, obedecía con prontitud y gozo. Cristo fue un jóven sujeto y obediente a sus padres. María veía que su Hijo era especial, sus palabras, al verlo sentarse a debatir con los doctores en la Ley. Como Dios y mediador, su conocimiento y sabiduría Divina, no podían aumentar; pero como hombre, a medida que crecía, su alma se abría y recibía gradualmente grandes medidas de sabiduría y conocimiento (natural, espiritual).

 

CRISTO COMO PROFETA.

Dios prometió levantar entre el pueblo un Profeta como Moisés (Dt 18:15, 18). Cristo fue levantado como el Gran Profeta del pueblo (Hc 3:22). Cristo vino a hablar lo que lo el Padre le mandó (Jn 14:24). Cristo vino al mundo para dar testimonio de la Verdad (Jn 18:37). El Padre lo confirma como Profeta en la transfiguración (Mt 17:5; Lc 9:34-36). Quien no lo escuche, Dios le pedirá cuentas (Dt 18: 19). Quién no lo oiga será desarraigado, como fue profetizado por Samuel y los profetas (Hc 3:23-24).

 

CRISTO COMO JUEZ.

Dios es nuestro gran Juez (Dt 33:22). Dios le dio autoridad a su Hijo para juzgar todo (Jn 5:22). El Señor Jesucristo, juzgarán a los vivos y los muertos (2 Ti 4:1; 1 P 4:5). Por Cristo será juzgado el mundo con justicia, por eso (Hc 17:30-31). Todos compareceremos ante Cristo como Juez (2 Co 5:10). Cristo, el gran Juez, se sentará en su trono, juzgará y destruirá al Anticristo y su ramera iglesia (Dn 7:26).

 

3. NOSOTROS

 

LOS JÓVENES.

Samuel conoció al Señor desde su niñez. Timoteo desde niño fue persuadido por las Escrituras (2 Ti 3:14-15). Es una bendición conocer al Señor de niño (Lam 3:27). Niños, deben apartarse de las pasiones juveniles, como hizo Timoteo (2 Ti 2:22). Ustedes son santos, separados para Dios, como lo fue Samuel y Timoteo (1 Co 7:14). Niños, alégrense en la juventud, pero recuerden que darán cuentas de todo (Ecl 11:9-10). Niños, deben ser como Timoteo, un joven de fe no fingida (2 Ti 1:3-5). Acuérdense niños de su Creador antes que lleguen los días malos; pues a todos nos llega la muerte, una enfermedad, o la segunda venida de Cristo (Ecl 12:1-8).

 

COMO PROFETAS.

Cristo nos dio la gran comisión (Mt 28:19-20). Somos hijos de los profetas (Hc 3:25). Somos escogidos para profetizar las virtudes del que nos llamó (1 P 2:9). Debemos predicar a tiempo y fuera de tiempo (2 Ti 4:1-2). Hagamos nuestra obra profética de evangelistas en medio de tanta apostasía (2 Ti 4:3-5). Somos columna y baluarte de la Verdad (1 Ti 3:15). Somos la luz del mundo (Mt 5:14-15). Ojalá todos fueran profetas (Nm 11:27-29).

 

COMO JUECES.

Dios ha dado a su iglesia la responsabilidad de discernir y juzgar asuntos conforme a su justicia; no solo en lo espiritual dentro de la iglesia, sino también afuera, las cosas de esta vida. De igual forma, también nos dio potestad de juzgar al mundo y a los ángeles en el día del juicio (1 Co 6:1-6). Debemos juzgar con justo juicio (Mt 7:23-24). Hemos recibido facultad para juzgar en el juicio final (Ap 20:4).

 

Samuel gran ejemplo de fe, aún desde su niñez fue pedido y consagrado a Dios, desde joven sumiso a la voluntad de Dios. Niños, ustedes también han sido consagrados a Dios, muchos desde el vientre y otros desde antes de nacer, aprendan de la fe de Samuel, desde ahora pueden servir al Señor, recuerden que Jesús les dice a los niños que vayan a Él. Jóvenes, como Samuel deberían decir: “Habla, Jehová, porque tu siervo oye”. Escojan el camino de fe y obediencia que siguió Samuel, Timoteo y Cristo. Vivan para el Señor, sean instrumentos en su mano, ¿Por qué prefieren servir al mundo, su yo? ¿por qué prefieren seguir en el camino que lleva a la condenación? Recuerden ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo si pierde su alma? Que sea para ustedes mejor estar en los atrios de Jehová todos los días de su vida, que fuera de ellos. Bueno es llevar el yugo del Señor desde la juventud.

 

Nosotros como Samuel debemos obedecer a Dios siempre, no solo ser oidores sino hacedores, debemos hablar todo el consejo de Dios a tiempo y fuera de tiempo, no temer a los hombres sino a Dios, juzgar con justo juicio en este mundo de maldad. Invoquemos a Dios como Samuel, y él le respondía (Sal 99:6-8).

 

Y a todos los que no se han entregado a Cristo, oigan su voz y como Samuel vayan ya con arrepentimiento y fe, sus pecados hacen separación entre ustedes y Dios, no hay ninguna forma de ser salvos fuera de la obra de Jesucristo en la cruz; no hay camino al cielo sino por Jesucristo. El que oye su voz y va a él, no será echado fuera. Samuel oyó y obedeció; usted oiga la voz del Salvador y obedezca.

 

Y así como Samuel sirvió al Señor fielmente hasta su muerte, debemos perseverar hasta el fin.


«¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas»



X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 19 de Abril de 2026: ¡POR LA FE SAMUEL...!



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