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¡ALÁBESE EN ESTO…!

  • hace 2 días
  • 5 Min. de lectura

«Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová» (Jeremías 9:23-24).

 

La intención de estas palabras de Jeremías al pueblo de Judá, era mostrar que ni el sabio con todo su arte y astucia, ni el poderoso con toda su fortaleza, ni el rico con todas sus riquezas y posesiones, podrían salvarse de la destrucción profetizada. Ellos no deben confiar en estos refugios. Ellos debían gloriarse en el Señor, en conocerlo, lo cual es por pura gracia y misericordia, y también en saber que Dios hace juicio y justicia en la tierra.

 

1. LA CONDICIÓN DE JUDÁ.

 

Dios advierte a Judá que les traerá juicio, desolación y muerte, porque han abandonado su ley, viven en engaño e injusticia, y siguen la idolatría. Les llama a no gloriarse en sí mismos, en lo que tienen, sino en conocerle, pues Él juzga el corazón.

 

Jeremías lamenta profundamente el pecado del pueblo; denuncia su engaño, injusticia e idolatría, y anuncia que Dios traerá juicio: La tierra quedará desolada y Jerusalén será destruida (v1-11). Dios les advierte que les vendrá juicios por haber abandonado su ley y caer en la idolatría: Dispersión, espada, muerte, calamidad, gran lamentación (v12-22). Lamentaron su calamidad, no su pecado, que es la causa de ella. La muerte no perdona ni al poderoso, ni al niño. Dios les dice que nadie debe gloriarse en su sabiduría, valentía o riquezas, sino en conocerle; y que juzgará a todo circuncidado, pero no de corazón, y a todo incircunciso (v23-26).


Matthew Henry dice “¡qué necios los que se glorían en su conocimiento, salud, fuerza, riqueza o en cualquier cosa que los deja bajo el dominio del pecado y la ira de Dios, y de lo cual debe rendir cuenta en el más allá!”.

 

2. ¡NO SE ALABE EN ESTO!

 

“Cuando se les dijo cuán inevitable sería el juicio, alegaron la defensa de su sabiduría y poder, que, con la ayuda de su riqueza y tesoro, creían que hacían inexpugnable a su ciudad. En respuesta, les muestra la insensatez de confiar y jactarse de todos estos apoyos, mientras no tienen un Dios en el que apoyarse… Que el sabio no se gloríe en su sabiduría, que el fuerte no se gloríe en su fuerza, y que el rico no se gloríe en sus riquezas” (M. Henry).

 

"NO SE ALABAE EL SABIO EN SU SABIDURÍA".

No se gloríe en su sabiduría (conocimiento, dones, aptitudes). Los fariseos se jactaban en la Ley, y despreciaban a los seguidores de Cristo (Jn 7:47-49). Los filósofos en Atenas se jactaban en su conocimiento, y despreciaban a Pablo (Hc 17:18). Los sabios del mudo se jactan en su sabiduría, pero esta sabiduría es insensatez para Dios (1 Co 3:19-20). En la sabiduría humana “no conocemos” a Dios (1 Co 1:21). La sabiduría humana será destruirá por Dios (1 Co 1:19-20).

 

"NI EN SU VALENTÍA SE ALABE EL VALIENTE".

El fuerte no se gloríe en su fuerza/fortaleza. Goliat se alabó en su fuerza física, y menospreció a David (1 S 17:42-44). Nabucodonosor se exaltó por la grandeza de su reino (Dn 4:30). El imperio romano se glorificó como el reino humano más poderoso que ha existido (Dn 2:40). La gran ramera se glorifica en su poder (Ap 18:7). El hombre de pecado se enaltece como Dios (2 Ts 2:4). Goliat fue humillado y muerto por David (1 S 17:49-50). Nabucodonosor fue hecho una bestia, humillado hasta el suelo (Dn 4:33). El imperio romano cayó (2 Ts 2:7). Dios destruirá todos los imperios mundiales (Dn 2:44). La gran Babilonia será derribada por un ángel de Dios (Ap 18:21). El Hombre de Pecado será destruido por Cristo en su venida (2 Ts 2:8).

 

"NI EL RICO SE ALABE EN SUS RIQUEZAS".

El rico no se gloríe en sus posesiones. El rico insensato se gloriaba en sus posesiones (Lc 12:16-19). Los ricos opresores viven en deleites, jactándose contra su prójimo (St 5:5-6). La gran Babilonia se glorifica en sus riquezas (Ap 18:7). El rico insensato acumuló para nada (Lc 12:15-21). Los ricos opresores lamentarán en el día del juicio (St 5:1-3). Dios quitará todas las riquezas de la Gran Babilonia (Ap 18:14). Todas sus riquezas serán consumidas (Ap 18:17-18). Incluso los que se enriquecieron con ella, lo lamentarán (Ap 18:19). Los ricos no deben ser altivos gloriándose en sus riquezas (1 Ti 6:17-19). No me des riquezas ni pobreza (Pr 30:8-9). Aunque los puede haber, no son muchos los sabios, poderosos y ricos entre nosotros (1 Co 1:26-28).

 

3. ¡ALÁBESE EN ESTO!

 

"Los que se negaron a conocer a Dios (v6) se jactarán en vano de su sabiduría y riqueza; pero los que conocen a Dios, que entienden correctamente que Él es el Señor, pueden gloriarse, pues será su gozo en el día del mal…Podemos gloriarnos en que dondequiera que estemos, entendemos a un Dios que no solo ejerce amor y misericordia, sino también juicio y justicia en la tierra” (M. Henry).

 

“ALÁBESE EN ESTO EL QUE SE HUBIERE DE ALABAR”.

El que se gloría, gloríese en el Señor (1 Co 1:30-31). No vale el gloriarse en sí mismo (2 Co 10:17). Tampoco debemos gloriarnos en la sabiduría de otros (1 Co 3:21-22). Dios fue quien nos concedió a conocer los misterios del Reino (Lc 8:10). Dios nos ha revelado su sabiduría (1 Co 2:7-8). Todo lo que tenemos viene de Dios; no nos gloriemos en nosotros (1 Co 4:7). Debemos renunciar a nuestra propia sabiduría, para ser sabios en el Señor (1 Co 3:18).

 

“EN ENTENDERME Y CONOCERME”.

Pedro entendió quién era El Cristo por la gracia de Dios (Mt 16:16-17). Pedro sabía que seguía al Cristo (Jn 6:68-69). Tomás entendió que Cristo era Señor y Dios al verlo resucitado (Jn 20:28). Pablo sabía en quién había creído (2 Ti 1:12). Cristo es nuestro poder y sabiduría (1 Co 1:23-24). En Cristo hallamos todos los tesoros de la sabiduría (Col 2:2-3). Tenemos la mente de Cristo, podemos entenderlo y conocerlo (1 Co 2:16).

 

“QUE YO SOY JEHOVÁ”.

Nuestro Dios que nos sustenta, guía, es nuestra fuerza. Nos sacó de Egipto (Éx 20:2). Nos sostiene (Is 41:13). Es nuestro socorro (Is 41:14).

 

“QUE HAGO MISERICORDIA”.

La hizo con nosotros. Clemente y misericordioso es Jehová (Sal 103:8). Dios tiene misericordia y es amplio en perdonar (Is 55:6-7). De quien quiere tiene misericordia (Ro 9:15).

 

“JUICIO Y JUSTICIA EN LA TIERRA”.

Juicio sobre Cristo, el pecado puesto sobre él; y justicia por Cristo en la tierra en nosotros, Él es nuestra justicia, e imputada a su pueblo, para que tengan derecho a la gloria eterna. Cristo traería la justicia perdurable (Dn 9:24). Trajo justicia a la tierra (Sal 85:10). Por medio del Espíritu Santo trajo justicia, y también juicio a la tierra, juzgando aún al príncipe de este mundo (Jn 16:8-11). Todo juicio lo ha dado al Hijo (Is 57:20-21). Dios juzgará al mundo con justicia por Cristo, sobre la base del arrepentimiento y la fe en Él (Hc 17:31).

 

“PORQUE ESTAS COSAS QUIERO, DICE JEHOVÁ”.

“Dios se deleita en mostrar bondad y ejecutar juicio, y se complace con los que lo siguen fielmente como hijos amados…y pueden confiar gozosamente en sus dificultades. Pero el profeta insinúa que la mayoría del pueblo no entendía. Su sabiduría, poder y riquezas, eran su gozo y esperanza, y les traerían dolor y lamentación. Pero los pocos entre ellos que tenían el conocimiento de Dios podían complacerse y gloriarse con él y de él” (Matthew Henry).



X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 29 de Marzo de 2026: ¡ALÁBESE EN ESTO...!



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