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¡POR LA FE MOISÉS DEJÓ EGIPTO! (Serie: La Fe).

  • 1 feb
  • 7 Min. de lectura

«Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible» (Hebreos 11:27).

 

Acá tenemos otro ejemplo de la fe de Moisés, dejar Egipto con todo poder y placeres. Moisés dejó 2 veces Egipto: La primera vez, cuando huyó de Egipto a Madián después de matar al egipcio (Ex 2:14-15); y la segunda vez, a lo cual parece referirse más esta cita, 40 años después, al ser llamado por Dios en Madián, para volver a Egipto, enfrentar a Faraón, su endurecimiento e ira durante las 10 plagas, y finalmente liberar a los israelitas, de Egipto, cruzando el mar rojo, y salir hacia Canaán por el desierto. Algunos comentaristas dicen que podrían referirse a las 2 veces unidas, pues 40 años antes, salió para nunca más volver a establecerse en Egipto. Por la fe Moisés fue libre del temor porque él sabía que Dios estaba de su lado, y por eso “se sostuvo como viendo al invisible”.

 

1. MOISÉS DEJÓ EGIPTO.

 

“Soportó la aflicción y mezquindad en Madián, y esperó pacientemente hasta que Dios lo llamara de nuevo al servicio. Y sacó a los hijos de Israel de Egipto; con muchas dificultades (asentados-Egipto; desconocían Canaán, su camino, posesión-otros. Pueblo abatido, impaciente, terco, ingobernable, numeroso, condujo-desierto sin alimento/armas). Tuvo muchas dificultades por parte de Faraón y los egipcios, pero los sacó de allí, con el botín en sus manos. Conocía la volubilidad y furia del Faraón, y aun así los sacó, dejando Egipto” (John Gill).

 

FARAÓN ENDURECIDO.

Con esto también muestra su ira contra ellos. Dios manda a Moisés a decirle a Faraón que libere a los israelitas; y le advierte de la dureza de corazón que enfrentaría (Éx 7:2-6).

 

Con la vara de Aarón (Éx 7:13): “el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”. En la plaga de sangre (Éx 7:22-23): “el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó”. En la plaga de ranas (Éx 8:15): “endureció su corazón y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”. En la plaga de piojos (Éx 8:19): “el corazón de Faraón se endureció, y no los escuchó, como Jehová lo había dicho”. En la plaga de moscas (Éx 8:31-32): “Faraón endureció aun esta vez su corazón, y no dejó ir al pueblo”. En la plaga de ganado (Éx 9:7): “el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir al pueblo”. En la plaga de úlceras (Éx 9:11-12): “Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés”. En la plaga de granizo (Éx 9:34-35): “el corazón de Faraón se endureció, y no dejó ir a los hijos de Israel, como Jehová lo había dicho por medio de Moisés”. En la plaga de langostas (Éx 10:19-20): “Jehová endureció el corazón de Faraón, y este no dejó ir a los hijos de Israel”. En la plaga de tinieblas (Éx 10:27-29): “Jehová endureció el corazón de Faraón, y no quiso dejarlos ir”.

 

MOISÉS SALE DE EGIPTO CON LOS ISRAELITAS.

Moisés sale de la presencia de Faraón después de anunciarle la muerte de los primogénitos (Éx 11:8-9). Dios instituye la Pascua (Éx 12:26-27). Con la muerte de los primogénitos de Egipto, los egipcios echan a los israelitas (Éx 12:33). Los israelitas salen con el botín de los tesoros de los egipcios (Éx 12:35-36). Los israelitas salen de Egipto (Éx 12:37-38). Salieron de Egipto por mano del Señor, usando a Moisés (Éx 12:51). El salmista resume esta historia en el Salmo 105:26-37.

 

2. MOISÉS NO TEMIÓ LA IRA DEL REY.

 

“(Su fe) Lo elevó por encima del temor a la ira del rey. Aunque sabía que era grande y que lo atacaba en particular, y que marchaba a la cabeza de un ejército numeroso para perseguirlo, no desmayó y dijo a Israel: “No temáis” (Éx 14:13). Quienes abandonaron Egipto deben esperar la ira de los hombres; pero no deben temerla, pues están bajo la guía de ese Dios que puede hacer que la ira del hombre lo alabe y contener el resto” (Matthew Henry).

 

 

LA IRA DEL REY.

Es mensajero de muerte (Pr 16:14). Es como rugido de cachorro de león (Pr 19:12). El que lo enfurece se acarrea problemas (Pr 20:2). Vemos, por un lado, la ira de Faraón con Moisés y los israelitas, al endurecerse en las 10 plagas (Éx 7 - Éx 10). También lo vemos lleno de ira, al ver que, con la salida de los israelitas de Egipto, perdía a sus siervos (Éx 14:5-8).

 

Vemos otros ejemplos en las Escrituras. Goliat se llenó de ira contra David por enfrentarlo (1 S 17:43-44). Saúl estaba lleno de ira y celos contra David (1 S 18:8-11). Saúl se llenó de ira con su hijo Jonatan por proteger a David (1 S 20:30-31). Acab se llenó de ira cuando Nabot no quiso entregarle su viña (1 R 21:4). Nabucodonosor se llenó de ira con Sadrac, Mesac y Abed-nego, por no obedecer su decreto de postrarse ante la estatua de oro que había levantado (Dn 3:13-15). Herodes se llenó de ira, al ver que los magos no le avisaron del paradero de Cristo, y manda matar a todos los niños menores de 2 años (Mt 2:16). La Bestia está lleno de ira contra Dios y su pueblo (Ap 13:6-7a). Satanás está lleno de ira contra el pueblo de Dios (Ap 12:17).

 

NO TEMIERON LA IRA DEL REY.

Moisés no teme la furia de Faraón y su ejército que los perseguían al salir de Egipto (Éx 14:13-14). Después de abrirse el Mar Rojo, los israelitas son liberados por Moisés, y la mano poderosa de Dios (Éx 14:30-31). David no temió la ira de Goliat (1 S 17:45-47). David no temió la ira celosa de Saúl (1 S 18:14-16). Jonatán no temió la ira de su padre, y desobedece su orden de traer a David para matarlo (1 S 20:32-33). Nabot no temió la ira de Acab, y muere apedreado, por orden de Jezabel (1 R 21:12-13). Los amigos de Daniel no temieron la ira de Nabucodonosor (Dn 3:17-19). No debemos temer la ira del Diablo, resistámoslo (St 4:7).

 

El mundo teme la ira de los reyes terrenales, y no al Rey de Reyes; pero nosotros no debemos hacer así (Mt 10:28). Un día todos ellos temerán la ira del Cordero (Ap 6:16-17).

 

3. MOISÉS SE SOSTUVO VIENDO AL INVISIBLE

 

"Por la fe Moisés fue libre del temor porque sabía que Dios estaba de su lado... La presencia de Dios, en especial en los días difíciles de Moisés en Egipto, fortaleció su fe. Por las instrucciones de Dios, pudo perseverar en la fe y cumplir con su tarea de sacar al pueblo de Israel de Egipto” (Hendriksen & Kistemaker).

 

EL INVISIBLE.

El Dios Trino es invisible (1 Ti 1:17). Nadie lo ha visto (1 Ti 6:16). Aunque es invisible, el mundo vió a Cristo como el Dios-hombre, la imagen del Dios invisible (Col 1:15). Y sólo por Él, podemos hoy ver al Dios invisible (Jn 14:9). También lo podemos ver a través de las obras de la creación (Ro 1:20). Ellas nos muestran su Gloria (Sal 19:1). Dios es espíritu, no lo podemos ver, es invisible; lo adoramos así (Jn 4:23-24).

 

SE SOSTUVO COMO VIENDO AL INVISIBLE.

Abraham vio al Invisible, a Cristo, por la fe (Jn 8:56). David vio a Cristo delante suyo (Hc 2:25; Sal 16:8). Miramos a Cristo, hoy invisible a nuestros ojos, para correr la carrera que tenemos por delante (He 12:2-3). Lo miramos y amamos, sin haberlo visto, para que, en diversas pruebas, sea probada nuestra fe, y obtengamos la salvación definitiva de nuestras almas (1 P 1:8-9). Ahora no vemos al Invisible, pero un día sí lo veremos (1 Co 13:12). Pongamos nuestra mirada en el Invisible (Col 3:1-2).

 

Cuando decidimos seguir a Cristo no debemos temer a la oposición que se nos levante. “Jehová es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Sal 27:1).

 

Por siglos los cristianos tuvieron que enfrentar la ira de reyes, emperadores, príncipes, Papas, cardenales. Fueron puestos ante magistrados y autoridades, y no temieron dar razón de la esperanza que había en ellos. En ellos se cumplió Lc 12:11-12: “Cuando os lleven a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder en defensa vuestra, o qué habréis de decir; 12 porque el Espíritu Santo os enseñará en esa misma hora lo que se debe decir”. Y nosotros debemos hacer igual si nos pasa.

 

Por Cristo afrontaron destierros, despojos, hambre, cárcel, torturas, martirios. Su fe por Cristo los hizo más que vencedores, y su amor por el Señor echó fuera el temor. Eligieron la ira del rey, antes que la ira de Dios. No debemos temer a los reyes terrenales, que solo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; debemos temer a aquel que puede echar las almas al infierno (Mt 10:28). Si en lo poco no somos fieles con el Señor, sí fácilmente nos amedrentados por nuestra familia, y conocidos. ¿Cómo lo haremos en una persecución mayor?

 

Tengamos puesta nuestra mirada en lo que no vemos, en el Dios Invisible, “no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas” (2 Co 4:18). Cómo Moisés, consideremos a Cristo cómo lo realmente valioso, el Cordero inmolado, el glorioso Salvador y su Reino que permanece para siempre. Egipto y sus vanidades son pasajeras y llevan a la condenación.

 

Cristo y su Reino llevan a la vida eterna, no temamos a la furia del mundo y Satanás, temamos a Dios, siguiendo el ejemplo de Moisés que “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible”.


X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 01 de Febrero de 2026: ¡POR LA FE MOISÉS DEJÓ EGIPTO!




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