¡POR LA FE LOS PROFETAS…! (Serie: La Fe).
- 26 abr
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«¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas» (Hebreos 11:32).
“Los profetas fueron ministros extraordinarios de la iglesia del Antiguo Testamento, usados por Dios, a veces para anunciar el juicio, otras para prometer misericordia, siempre para reprender el pecado; a veces para predecir acontecimientos notables, conocidos solo por Dios; y principalmente para anunciar al Mesías, su venida, persona y obra; pues en él se centraban los profetas y la ley. Una fe verdadera y firme era necesaria para el correcto desempeño de tal función” (Matthew Henry).
1. EL OFICIO PROFÉTICO.
EL OFICIO PROFÉTICO.
Los profetas no eran simples “adivinadores del futuro”, eran portavoces oficiales de Dios, llamados, escogidos y autorizados por Dios para hablar en su nombre y comunicar su voluntad al pueblo, declarar su palabra y Ley con autoridad Divina, reprender el pecado y la idolatría, llamar al arrepentimiento, revelar eventos futuros cuando Dios lo determina, y apuntar a Cristo. No eran solo predictores del futuro, sino predicadores del Pacto. Calvino y los puritanos veían a los profetas como: 1. Mediadores del pacto (recordaban al pueblo condiciones del pacto con Dios). 2. Fiscales espirituales (acusaban al pueblo si quebrantaban la ley). 3. Pastores del alma (exhortaban a volver a Dios con fe genuina). 4. Instrumentos de revelación especial (antes de completarse el Canon). El énfasis no estaba en lo extraordinario, sino en la autoridad divina del mensaje. Un verdadero profeta: Era llamado por Dios. Hablaba con la fórmula: “Así dice el Señor”. Su mensaje era 100% verdadero, se cumplía (Dt 18:20-22). No buscaba agradar al pueblo, sino a Dios. Señalaba al Mesías prometido, el gran Profeta (Dt 18:15; Hc 3:22), la revelación final y completa de Dios (He 1:1-2).
Su función culmina en la revelación completa del canon bíblico, incluyendo las profecías del Nuevo Testamento. El oficio profético como revelación nueva cesó con el cierre del canon bíblico. Los ministros hoy predican, pero no reciben nueva revelación infalible. La autoridad está en la Escritura, no en nuevas “profecías” o “revelaciones”. Apocalipsis dice que ya no puede haber nueva revelación (Ap 22:18). Debemos ser también cuidadosos con las interpretaciones. Si nadie lo ha creído o dicho, dude (2 P 1:20-21). Los profetas hoy hablan para edificar, exhortar y consolar (1 Co 14:3). Es cierto también que Dios, por sueños, puede darnos advertencias, promesas o consejos (Job 33:14-17); pero no debemos guiarnos por sueños, son muy subjetivos y muchas veces extraños. Soñamos todo el tiempo, muchas cosas, que no se cumplen la mayoría de veces. Es cierto también que en algunos momentos particulares de la historia Dios también ha revelado eventos futuros (visión), a hombres fieles.
LOS PROFETAS.
En GENESIS vemos el proto-evangelio profetizado (Gn 3:15). MOISÉS profetizó al gran Profeta que Dios levantaría entre los judíos (Dt 18:15, 18). JOB profetizo la resurrección de Cristo el Redentor, y la de su pueblo (Job 19:25-27). DAVID profetizó que el Padre pondría a Su Hijo como Rey sobre su pueblo (Sal 2:6-7). David, en el Salmo 22, profetizó de los sufrimientos de Cristo. David profetizó de Cristo como Señor sentado a la Diestra hasta que sus enemigos sean puestos bajo sus pies; y de su Sacerdocio según el orden de Melquisedec (Sal 110:1-4). OSEAS profetizó la resurrección de Cristo (Os 6:1-2). Oseas profetizó del Hijo de Dios como niño al salir de Egipto con sus padres, cumplida en Mt 2:15; Cristo como el verdadero Israel (Os 11:1). ISAÍAS profetizó del nacimiento milagroso del Mesías, que nacería de una virgen (Is 7:14). Isaías profetizó que ese niño era el Rey y Dios eterno sentado en el trono de David (Is 9:6-7). Isaías profetizó que sería descendiente de Isaí, padre de David (Is 11:1). Isaías 53 describe con gran precisión los sufrimientos de Cristo, el “Varón de dolores”. JEREMÍAS profetizó del Renuevo Justo que levantaría de la descendencia de David como Rey, que sería nuestra justicia (Jer 23:5-6, 33:15-16). EZEQUIEL profetizó del Pastor de la descendencia de David que apacentaría a su pueblo (Ez 34:23-24). Ezequiel habló del único Rey y Pastor que vendría de David (Ez 37:24). DANIEL profetizó de la Piedra no cortada con mano, que vendría y destruiría a todos los imperios mundiales y establecería su reino eterno (Dn 2:44-45). Daniel profetizó del Hijo del Hombre viniendo en las nubes recibiendo del Padre el Reino universal y eterno (Dn 7:13-14). Daniel profetizó la muerte expiatoria del Mesías y la destrucción de Jerusalén del año 70 d.C. (Dn 9:26). ZACARÍAS profetizó que el Mesías Rey entraría a Jerusalén en un asno (Zac 9:9). Zacarías profetizó de la muerte de Cristo (Zac 13:7). Zacarías profetizó la conversión de los judíos a Cristo al final de los tiempos (Zac 12:10).
MALAQUÍAS profetizó que nacería el Sol de Justicia (Mal 4:2). Malaquías profetizó de Juan el Bautista precediendo al Mesías (Mal 3:1). JUAN EL BAUTISTA, el último y más grande profeta, anunció del Mesías como ya venido (Mt 11:13-14). Quién no oiga al gran Profeta que anunciaron los profetas, será desarraigado del pueblo (Hc 3:23-24). Muchos, como los fariseos, honran a los profetas muertos, pero si hubieran vivido en sus días, hubieran sido cómplices de sus muertes y persecuciones (Mt 23:29-31).
2. LOS FALSOS PROFETAS.
LOS FALSOS PROFETAS EN EL ANTIGUO TESTAMENTO.
No fueron enviados por Dios; hablaban en nombre de dioses ajenos (Dt 18:20), como Mahoma en nombre de Alá, o la iglesia católica en nombre de otro Dios, otro Cristo, y otro Espíritu. No se cumple lo que hablan en nombre de Dios (Dt 18:22), como las profecías sin cumplirse del Movimiento Apostólico y Profético, las de Helena White, dando hasta fechas de la segunda venida de Cristo. Los falso profetas hicieron entristecer a Jeremías, pues desvían al pueblo (Jer 23:9-10).Los profetas en tiempos de Jeremías eran impíos (Jer 23:11). Los profetas de Samaria profetizaban en nombre de Baal (Jer 23:13). Los profetas de Jerusalén eran adúlteros, mentirosos, y animaban al impío, daban paz a aquel que seguía en impiedad (Jer 23:14), como los pastores antinomianos y las iglesias que usan “la oración del pecador”. Dios trajo juicio sobre ellos (Jer 23:15). No debemos escucharlos, dan falsas esperanzas y paz a los inconversos (Jer 23:16-17). Los profetas en tiempos de Ezequiel eran insensatos, profetizaban vanidades y mentiras de su propio corazón (Ez 13:2-7), como los de la Teología de la prosperidad.
LOS FALSOS PROFETAS A PARTIR DEL NUEVO TESTAMENTO.
Cristo dijo que se levantarían falsos Cristo y falsos profetas (Mt 24:24-26). Los sacerdotes de la iglesia católica romana cuando son ordenados, reciben el título de “Alter Cristo” (otro Cristo); el Papa de Roma se autoproclama cabeza de la iglesia como Cristo, y por supuesto tenemos a los falsos profetas de la prosperidad. Pedro dijo que, así como hubo falso profetas en el Antiguo Testamento, habrá falsos maestros en la iglesia que harán mercadería de la fe (2 P 2:1-3). Su hablar, enseñanzas, y vidas, sus frutos, los delatan (2 P 2:13b-15, 17-19). Los que anuncien otro evangelio, son falsos profetas (Gál 1:8), como todos los que enseñan salvación por obras (Testigos de Jehová, Mormones, Católicos). Los que agreguen o quiten son falsos profetas, y recibirán todos los juicios bíblicos (Ap 22:18-19; Dt 4:2; 12:32), como las nuevas revelaciones del movimiento apostólico y profético, o la iglesia católica con los deuterocanónicos; o también quitar a la Biblia, como hacen los Testigos de Jehová con su “Traducción del Nuevo Mundo”, o la iglesia católica con los 10 mandamientos. El Anticristo buscaría cambiar la Ley de Dios (Dn 7:25); Roma Papal, quitó el 2º y 4º mandamiento, y agregó el de santificar las fiestas, y dividió 10º mandamiento en dos. El que niega que Jesús es el Cristo es un anticristo y falso profeta (1 Jn 2:22-23). Musulmanes y Judíos niegan que Jesús es el Cristo, aún la iglesia católica lo niega, pues considera otros caminos de salvación. Los Unicitarios niegan al Padre, los Testigos de Jehová y los mormones niegan la Divinidad de Cristo.
El padre de todos los falsos profetas, el falso profeta, será lanzado al lago de fuego y azufre (Ap 19:20); acá tenemos al Papado con su brazo religioso, y toda la falsa cristiandad. Será atormentado con el diablo eternamente (Ap 20:10). No toleremos la doctrina de la falsa profetisa Jezabel, todo lo que tiene que ver con la fornicación y lo sacrificado a los ídolos (Ap 2:20). Debemos ponerlos a prueba (Ap 2:2). Guardémonos de los falsos profetas (Mt 7:15-17).
3. LOS PROFETAS A PARTIR DEL NUEVO TESTAMENTO.
CRISTO.
Estamos edificados sobre los profetas del Antiguo Testamento, y ellos sobre Cristo (Ef 2:20-21). En el Antiguo Testamento Dios habló por los profetas, hoy nos habla por el Hijo (He 1:1-2).
Cristo profetizó que Pedro lo negaría 3 veces (Mt 26:34). Profetizó su resurrección al tercer día, comparándolo con Jonás que estuvo en el vientre del pez 3 días y 3 noches (Mt 12:40). Profetizó la destrucción del Templo de Jerusalén, que no quedaría piedra sobre piedra, y también las señales antes de su venida y el fin del mundo (Mt 24:1-3). Profetizó en muchas de sus parábolas su segunda venida y el día del gran juicio (Trigo y cizaña, La red, las 10 vírgenes, Los Talentos, las cabras y ovejas). Profetizó la extensión del evangelio y el reino de los cielos con la parábola de la semilla de mostaza y la levadura (Mt 13:31-33). Profetizó que se levantarían falsos Cristos y profetas, y que vendría una tribulación muy grande, antes de su 2ª venida (Mt 24:24-31).
Jesucristo, por medio de Juan, reveló lo que iba a suceder pronto en Apocalipsis (Ap 1:1-3). Juan escribió las cosas que Cristo le dijo que iban a suceder (Ap 1:19-20). Habló de juicios sobre el mundo, de las 2 Bestias y su juicio, de persecución a la iglesia, la caída Babilonia, los reinos pasando a ser de Cristo, su segunda venida, la resurrección de los muertos, el Milenio, el Juicio final, y el Estado Eterno.
CRISTO CONSTITUYÓ PROFETAS (EF 4:11-12).
Pablo profetizó la caída del Imperio Romano lo cual era lo que detenía la manifestación del Hombre de Pacado y su gran apostasía (2 Ts 2:4-8). Profetizó que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, e impondrán doctrinas de demonios, prohibirán casarse, y abstenerse de alimentos que Dios creó para nuestro beneficio (1 Ts 4:1-3). Profetizó que los últimos tiempos serán tiempos peligrosos (2 Ti 3:1-6). Profetizó la conversión de los judíos al final de los tiempos (Ro 11:11-27). Profetizó la 2ª venida de Cristo, descendiendo del cielo a resucitar a su pueblo ya muerto y arrebatar en las nubes a los que estén vivos y llevarlos con Él para siempre (1 Ts 4:16-17). Profetizó la resurrección general de su pueblo en su debido orden, y la entrega del reino por parte de Cristo al Padre cuando ponga a sus enemigos bajo sus pies (1 Co 15:23-25).
Pedro profetizó que en los últimos tiempos habría burladores de la doctrina de la segunda venida (2 P 3:3-4). Profetizó que el Señor vendrá como ladrón en la noche y este mundo será destruido con fuego para crear cielos nuevos y tierra nueva (2 P 3:10-13).
Lucas y al autor de Hebreos profetizaron la segunda venida de Cristo (Hc 1:9; He 10:28). Juan profetizó que el Anticristo vendría (1 Jn 2:18). Judas profetizó que en los últimos tiempos habría burladores siguiendo sus deseos malvados (1:8). También profetizó, citando a Enoc, que Cristo vendría con millares de ángeles en su segunda venida (1:13-14). Santiago profetizó de la segunda venida de Cristo, instando a la iglesia a tener paciencia hasta que venga ese gran día, pues el Juez está a la puerta (St 5:7-9).
Pero los profetas son especialmente para edificar, exhortar y consolar a la iglesia (1 Co 14:3-5). Pero los escribas y fariseos persiguieron a los profetas que Dios les envió (Mt 23:34). Debemos hablar de parte de Dios y delante de Dios, sin falsificar la Palabra (2 Co 2:15). Tenemos la Biblia, la palabra profética más segura (2 P 1:19). Hablamos la Palabra profética de Dios (2 Ts 2:13). El Señor ya nos reveló en su Palabra lo que iba a suceder, profeticemos su Palabra (Am 3:7-8). Recordemos como vimos en el sermón de Samuel, que somos hijos de los profetas (Hc 3:25). Y todos debemos ser profetas (Nm 11:29). Dios nos protege (Sal 105:15).
«¿Y qué más digo? Porque el tiempo me faltaría contando de Gedeón, de Barac, de Sansón, de Jefté, de David, así como de Samuel y de los profetas»
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 26 de Abril de 2026: ¡POR LA FE LOS PROFETAS...!





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