¡POR FE CONQUISTARON REINOS…! (Serie: La Fe).
- 3 may
- 7 min de lectura

«que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones» (Hebreos 11:33).
De aquí en adelante no especifica de las vidas de los héroes de la fe. Ahora hace un resumen de categorías de actos de fe. Empieza con los que por fe conquistaron reinos, como Josué cuando tomó posesión de la tierra prometida, o David, que conquistó naciones alrededor de Israel y extendió las fronteras de la tierra prometida, o como hicieron incluso, muchos jueces en su momento. Ellos cumplieron dicha promesa mediante la fe.
1. CONQUISTARON REINOS.
EL PERIODO DE LOS REYES DE ISRAEL.
Fue la etapa en que Israel pasó de ser gobernado por líderes temporales llamados jueces, a una monarquía centralizada gobernada por reyes, iniciando con Saúl. Esto ocurrió cuando el pueblo pide rey como las demás naciones, rechazando el gobierno directo de Dios (1 S 8). Se estableció un sistema real que continuó con David y Salomón, dando paso después a la división del reino. Samuel advierte al pueblo que el rey les traería opresión (Impuestos, servicio, pérdida de libertades). Pero el pueblo no quiso oír, y Dios les concede su petición (v19-22). Esto es lo mismos que pasa hoy con los reyes y gobernantes en general, se enseñorean de sus pueblos (Mt 20:25-28).
EL REINO ISRAEL.
Hubo reyes buenos y malos, de los buenos se dice que “hizo lo recto ante los ojos de Jehová”, y de los malos que “hizo lo malo ante los ojos de Jehová”. Muchos reyes buenos tuvieron fallas, y algunos malos tuvieron momentos destacables. El Reino de Israel antes de la división. Tuvo 3 reyes: 1. Saúl: Empezó bien, y terminó mal, en desobediencia, rechazado por Dios. 2. David: Un gran rey, con corazón conforme a Dios; y aunque falló (Betsabé, Censo), se arrepintió. 3. Salomón: Empezó bien, pero sus mujeres apartaron su corazón a dioses ajenos, reconoce al final sus desviaciones y se arrepiente (escribe Eclesiastés).
DIOS ANUNCIO LA DIVISIÓN DEL REINO (1 R 11).
Por el pecado de Salomón, Dios determina dividir el reino. El profeta Ahías, anuncia a Jeroboam (funcionario de Salomón, de la Tribu de Efraín), que el reino será rasgado en 12, dándole 10 partes a él, y quedando 1 parte (Judá) para la casa de David por amor a él y a Jerusalén. Esto anticipa la división del reino después de la muerte de Salomón.
EL REINO FINALMENTE SE DIVIDE (1 R 12).
Roboam (hijo de Salomón), sube al trono y Jeroboam va ante él a pedir que alivie la carga al pueblo que traían de su padre. Roboam consulta a ancianos y jóvenes, pero sigue el consejo de los jóvenes, y responde con dureza. Las 10 tribus se rebelan y hacen rey a Jeroboam, dividiéndose el reino: Israel al norte y Judá al sur. Luego Jeroboam peca al establecer becerros de oro en Bet-el y Dan, para evitar que el pueblo suba a Jerusalén. El Reino de Israel (R. Norte), tuvo 19 reyes, todos “hicieron lo malo ante los ojos de Jehová”, fue un Reino decadente desde el inicio, idolatría, maldad, injusticia. El Reino de Judá (R. Sur), tuvo 21 reyes, unos buenos y otros malos, tuvo ciclos de reforma y caída; tuvo 10 reyes buenos, y 11 reyes malos.
JOSUÉ CONQUISTÓ REINOS.
Tras morir Moisés, Dios levantó a Josué para introducir a Israel en la tierra prometida y conquistar los reinos que la ocupaban. Su fe se tradujo en acción y victoria. Josué conquistó toda la tierra y se la dio a los Israelitas (Jos 11:23). Josué sometió 31 reyes, conquistando sus reinos (Jos 12:7-24). Dios les dio esas conquistas, conforme a la promesa dada a los padres (Jos 21:43-44). Josué reconoce ante el pueblo que fue Dios quien peleó por ellos (Jos 23:3). Josué sabía que Dios había arrojado esas naciones para conquistarlas (Jos 23:9).
LOS JUECES CONQUISTARON REINOS.
Dios levantaba jueces que libraban a Israel de sus opresores (Jue 2:18). Así, los jueces conquistaron reinos, cuando Dios entregaba a sus enemigos en sus manos “Jehová los entregó en sus manos” (Jue 3:10, 4:14).
DAVID CONQUISTÓ REINOS.
David fue levantado por Dios para consolidar el reino de Israel, derrotar a sus enemigos y establecer paz alrededor. Conquistó reinos y sometió naciones hostiles, cumpliendo el propósito Divino, y mostrando su fe. David extendió sus dominios, y dedicó utensilios de plata, oro y bronce (2 S 8:11-14). David reinó 40 años (2 S 5:4-5). David con Dios desbarató ejércitos (Sal 18:29-31). David sabía que era Dios que le daba la fuerza para conquistar reinos (Sal 18:32-34). David sabía que era el Señor quien lo dirigía en todas sus conquistas (Sal 144:1-2).
2. CRISTO CONQUISTANDO REINOS.
Cristo conquista como Rey de reyes con su obra redentora, venciendo al pecado, la muerte y Satanás, y extendiendo su reino por la Palabra y el Espíritu. Este reino, ya presente, será consumado cuando todos los reinos del mundo pasen a ser suyos (Ap 11:15). Debemos vivir bajo su señorío, con la esperanza segura de su dominio final y universal.
El salmista profetizó que Dios pondría a su Rey sobre Sion (Sal 2:6-7). El salmista también profetizó que todas las naciones serían conquistadas por Cristo (Sal 2:8-9). Isaías profetizó que el Mesías reinaría eternamente sobre el trono de David (Is 9:6-7). Zacarías profetizó que este Rey vendría en humildad (Zac 9:9). Esto se cumplió con la entrada triunfal a Jerusalén como Rey (Mt 21:1-5). Los judíos se burlaron de Él (Jn 19:2-3). Los judíos prefirieron a César, y crucificaron a su Rey (Jn 19:14-15). Pero Cristo es el Soberano de los reyes de la tierra (Ap 1:5). Cristo con su muerte destruyó el imperio de la muerte, al Diablo (He 2:14-15). Daniel dijo que Él y su reino destruirán a los reinos de la tierra (Dn 2:44-45). El apóstol Juan profetizó que todos los reinos serían conquistados por Cristo (Ap 11:15-17). Los 24 ancianos en sus tronos adorarán a Dios por esto (Ap 11:16-17).
Él vendrá a juzgar como el Rey de reyes (Ap 19: 15-16). Cristo vendrá como Rey desde su Trono de Gloria a juzgar al mundo (Mt 25:31-34, 41). Cristo entregará el Reino al Padre, cuando haya conquistado y vencido a todos los reinos del mundo (1 Co 15:24-26).
3. NOSOTROS CONQUISTANDO REINOS
La Iglesia participa en la conquista de los reinos, no por su fuerza humana, sino porque Cristo ya ha vencido, y somete a las naciones por su Palabra y Espíritu. En unión con Él, los creyentes avanzan espiritualmente, viendo corazones y pueblos rendidos a su señorío. Es por fe que se “conquistan reinos”. Dependamos de Cristo, proclamemos su evangelio y confiemos en que Él da el fruto y la victoria.
EL REINO DE LOS CIELOS.
La mayoría de las parábolas inician con la frase “el Reino de los cielos es semejante a…”. El trigo y la cizaña (Mt 13:25). La semilla de mostaza (Mt 13:31-32). La levadura (Mt 13:33). El tesoro escondido (Mt 13:44). La Perla de gran precio (Mt 13:45-46). La red (Mt 13:47-48). Las 10 vírgenes (Mt 25:1-2). Los talentos (Mt 25:14-15). Con la venida de Cristo se predicó que “el Reino de los cielos se había acercado”, llamando al arrepentimiento. Juan el Bautista predicaba esto (Mt 3:1-2). Cristo empezó predicando con estas palabras (Mt 4:17). Cristo mandó a los doce a predicar el Reino de los cielos (Mt 12:6-7).
CONQUISTAMOS EL REINO DE LOS CIELOS, PARA REINAR CON EL REY DE REYES.
La parábola de las 10 minas (Lc 19:11-27), nos muestra que Dios le daría a los siervos autoridad sobre 10 ciudades. Lo cual es una mayor responsabilidad en el reino de Cristo. Honor, autoridad y servicio en el reino futuro (no ciudades literales).
Cristo nos hizo reyes para Dios (Ap 1:5b-6). Cristo nos hizo reyes para reinar con Él (Ap 5:9-10). Cristo nos dará su Reino (Dn 7:26-27). A los labradores malvados, la nación judía, les fue quitado el reino para dárselo a su iglesia, por rechazar a Cristo, y matar al heredero para apoderarse de su heredad (Mt 21:43). Reinaremos sobre las 12 tribus de Israel (Mt 19:28). El Señor restaurará el reino de Israel, y el Espíritu Santo está haciendo esta obra con la predicación del evangelio (Hc 1:6-8). El Señor nos dará la victoria, oremos por eso (Sal 144:10-11). El Señor despojará a las naciones, y venceremos a nuestros enemigos (Sal 44:2-7). Reinaremos con Cristo 1.000 años (Ap 20:4). Los que no se dejen seducir por la doctrina de Jezabel, ni por las profundidades de Satanás, Dios le dará autoridad sobre las naciones (Ap 2:26-28). Los que no mueran en tibieza, se sentarán con Cristo y el Padre en su Trono (Ap 3:21).
Tenemos una continua guerra espiritual (Ef 6:12). Tenemos una lucha aún mayor; debemos conquistar y someter nuestro YO (Pr 16:32). Tenemos una guerra diaria con nuestro propio pecado, con nuestro reino del Yo. Como dice la Escritura: “Mejor es el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad” (Pr 16:32). Por eso debemos estar velando, orando, y con la armadura puesta. Por la fe hemos sido “librados de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Col 1:13-14).
Cualquier sea nuestra situación en la tierra, somos consolados en que Cristo ha vencido, en que Cristo es el Rey y todos los que hemos confiado en él por la Fe, ahora pertenecemos a su reino, y el Señor nos recuerda que no debemos temer. “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino” (Lc 12:32). No hay reino en la tierra que se le compare, todos los reinos de la tierra son temporales, entonces trabajemos por el Reino de Cristo con Fe y valentía. “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia” (He 12:28).
A todos los que aún no pertenecen a éste glorioso reino del Rey de Reyes y Señor de Señores, dejen de correr por los reinos de la tierra que serán destruidos. O usted es del reino de Cristo o del reino de las tinieblas. Corra al único reino que permanecerá. No sean de los que el Señor echará fuera de su reino, de los apartados al fuego eterno, vayan al único que puede darles perdón, salvación de pecados, “al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia, ahora y por todos los siglos. Amén” (Jud 1:25).
Debemos luchar por alcanzar y conquistar definitivamente el Reino de los cielos, pues el menor allí, es mayor que todo gran hombre de fe vivo (Mt 11:11). El Reino de los cielos viene con fuerza, con demostración del Espíritu y poder, levantando muertos a la vida; por tanto, debemos esforzarnos a entrar, arrebatarlo y conquistarlo con violencia (Mt 11:12).
«que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones».
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 3 de Mayo de 2026: ¡POR FE CONQUISTARON REINOS...!





Comentarios