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¡POR LA FE JOSÉ…! (Serie: La Fe).

  • 4 ene
  • 8 Min. de lectura

Actualizado: 11 ene


«POR LA FE JOSÉ, al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos» (Hebreos 11:22).

 

Pasamos a la historia de José (Gn 50:24-25), el hijo de Jacob, nieto de Isaac, bisnieto de Abraham. El autor de Hebreos no escoge ninguna de las experiencias anteriores de la vida de José en las que su fe fue probada. Se enfoca en el momento de su muerte, cuando por la fe apunta a la promesa de Dios de que los descendientes de Abraham heredarían la tierra de Canaán.

 

1. LA FE DE JOSÉ EN EGIPTO.

 

“José fue eminente por su fe... Fue vendido a Egipto. Fue probado por las tentaciones, el pecado y la persecución por mantener su integridad. Fue probado por ascensos y poder en la corte del Faraón, y aun así su fe resistió y lo llevó hasta el final” (Matthew Henry).

 

Miremos a José en Egipto:

 

JOSÉ VENDIDO COMO ESCLAVO A EGIPTO POR SUS HERMANOS (GN 37). José, el hijo preferido de Jacob, provoca los celos de sus hermanos por sus sueños, que indican que un día gobernará sobre ellos. Sus hermanos lo venden como esclavo a comerciantes que van a Egipto; engañan a Jacob haciéndole creer que José murió.

 

JOSÉ EN CASA DE POTIFAR (GN 39). José llega como esclavo a la casa de Potifar, pero Dios está con él y lo hace prosperar hasta ser administrador. La esposa de Potifar intenta seducirlo, pero él la rechaza con estas palabras de firme temor a Dios: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gn 39:9). Por tanto, es acusado falsamente por ella, desatando el furor de Potifar, y es llevado a la cárcel injustamente. Aún así, Dios extiende misericordia, dándole gracia ante el jefe de la cárcel.

 

JOSÉ EN PRISIÓN, INTERPRETA LOS SUEÑOS DEL COPERO Y EL PANADERO DEL FARAÓN (GN 40). El copero sueña con una vid de 3 ramas que da uvas para la copa de Faraón: significa que sería restaurado a su cargo. El panadero sueña con 3 canastas de pan de las que comen las aves: significa que sería ejecutado. Todo se cumple. José le había pedido al copero acordarse de él ante Faraón cuando saliera, para sacarlo de la cárcel, pero él se olvida.

 

JOSE INTERPRETA LOS SUEÑOS DEL FARAÓN (GN 41). Nadie podía interpretarlos. Entonces el copero, recuerde a José, y le habla al Faraón sobre él. El Faraón manda llamar a José desde la cárcel. José interpreta los sueños: 7 vacas gordas devoradas por 7 flacas, y 7 espigas llenas devoradas por 7 secas, que significan lo mismo, 7 años de abundancia seguidos de 7 de hambre. Impresionado el Faraón, lo nombra gobernador de Egipto para administrar lo que viene, almacenar grano y salvar al país durante la hambruna.

 

LOS HERMANOS DE JOSÉ VIENEN POR ALIMENTO A EGIPTO (GN 42). Debido a la hambruna en Canaán, los hermanos de José viajan a Egipto a comprar grano, sin saber que José ahora es gobernador. José los reconoce, pero ellos no. José se acuerda de sus sueños, les pregunta por su familia, pero para probarlos, los acusa de ser espías y los encarcela por 3 días. Simeón es retenido como garantía de que vuelvan con Benjamín. Los demás hermanos regresan a Canaán con grano para su familia, pero deben volver con su hermano menor para liberar a Simeón.

 

LOS HERMANOS DE JOSÉ REGRESAN CON BENJAMÍN (GN 43). Los hermanos de José regresan a Egipto con Benjamín, como José había exigido para liberar a Simeón. Cuando llegan, José los recibe con cortesía y hospitalidad, los invita a un banquete en su casa, y se sorprende al ver a su hermano menor. Durante la comida, les pregunta por su padre y la familia, mostrando su interés genuino por ellos, aunque aún oculta su identidad.

 

JOSÉ PRUEBA DE NUEVO A SUS HERMANOS (GN 44). José organiza una prueba final al poner su copa de plata en el saco de Benjamín y acusarlo de robo. Cuando José amenaza con retener a Benjamín como esclavo, los hermanos se angustian. Judá intercede, explicando a José que su padre no sobreviviría si perdiera a Benjamín, y se ofrece a quedarse en su lugar, mostrando su responsabilidad y amor por su familia.

 

JOSÉ SE DA A CONOCER A SUS HERMANOS (GN 45). José finalmente se revela a ellos. Les dice que todo lo que ocurrió fue parte del plan de Dios para preservar vidas durante la hambruna. José los perdona de corazón, los consuela y les pide que traigan a su padre Jacob a Egipto, asegurándoles provisión y cuidado para toda la familia.

 

2. LA FE DE JOSÉ AL MORIR.

 

"Por fe mencionó la salida de los hijos de Israel. Que serían liberados de Egipto. Lo hizo para advertirles contra la idea de establecerse en Egipto (tenían abundancia y tranquilidad allí), y también para evitar que se hundieran bajo las calamidades y angustias que previó les sobrevendrían allí. Y lo hace para consolarse, pues, aunque no viviera para ver su liberación, podría morir con fe en ella. Dio mandamiento acerca de sus huesos. Que los conservaran sin enterrar en Egipto, hasta que Dios los liberara de la servidumbre, y entonces los llevaran a Canaán y enterraran allí... José dio esta orden, no porque pensara que ser enterrado en Egipto perjudicaría su alma o impediría la resurrección de su cuerpo, sino para testificar que: 1. Aunque vivió y murió en Egipto, no vivió ni murió como egipcio, sino como israelita. 2. Prefería un entierro en Canaán antes que uno magnífico en Egipto. 3. Iría con su pueblo hasta donde pudiera. 4. Creía en la resurrección del cuerpo y la comunión que su alma pronto tendría con los santos difuntos. 5. Para asegurarles que Dios estaría con ellos en Egipto y los libraría a su debido tiempo y manera” (Matthew Henry).

 

MUERTE DE JOSÉ.

Ahora que su padre ha muerto, sus hermanos temen la venganza de José; por tanto, se humillan ante él (Gn 50:15-18). José atribuye todo a la Providencia de Dios (Gn 50:19-21). No toma venganza, tiene un corazón perdonador, amaba a sus hermanos, y reconoce la mano providencial del Señor. José vio hasta su tercera generación (Gn 50:22-23). Vio su posteridad, y el inicio del cumplimiento de las promesas hechas a Abraham, Isaac, y su padre Jacob. José da instrucciones a sus hermanos sobres sus huesos; que fueran trasladados a Canaán (Gn 50:24-25). Muere activo, dando instrucciones y profecía, como sus ancestros, pero especialmente como su padre Jacob que “Por la fe Jacob, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón” (He 11:21). José muere de 110 años, y es puesto en un ataúd en Egipto (Gn 50:26).

 

LOS HUESOS DE JOSÉ UNOS 400 AÑOS DESPUÉS.

Después de morir José y aquella generación, se multiplicaron los israelitas en Egipto (Éx 1:6-7). Pero se levantó un rey que no conocía a José, y para evitar que se fortalecieran más que ellos, los empezaron oprimir (Éx 1:8-11). Pero entre más los oprimían, más se multiplicaban (Éx 1:12-14). Pasa el tiempo, unos 400 años, y empieza a cumplirse la profecía de los huesos de José; los israelitas son liberados de Egipto, y Moisés saca los huesos de José (Éx 13:17-22). 40 años después, después de la muerte de Josué, finalmente los huesos de José son enterrados en Siquem, al entrar en la tierra prometida (Jos 24:32).


3. JOSÉ EJEMPLO PARA NOSOTROS.


PROFECÍA SOBRE JOSÉ.

Jacob había profetizado sobre sus 12 hijos antes de morir (Gn 49:1-27), entre ellos José (Gn 49:22-26), miremos:

 

Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente”. José es fructífero en medio del exilio, no en la tierra prometida. El creyente fiel prospera espiritualmente en un mundo hostil. Apunta a Cristo: Dio fruto en humillación y rechazo (Is 53:11; Jn 12:24). 

 

Le causaron amargura, Le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros”. Arqueros: Sus hermanos, esposa de Potifar, la injusticia y sufrimiento. Prefigura a Cristo, odiado sin causa, traicionado por los suyos (Sal 69; Is 53).

 

los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob (Pastor, Roca de Israel)”. José no sobrevive por fortaleza moral propia, es obra de Dios. Dios sostiene a sus escogidos. El Fuerte de Jacob, el Pastor, la Roca de Israel, es claramente una alusión mesiánica.

 

Bendecido con bendiciones de los cielos, del abismo, y de los pechos y del vientre”. Bendiciones abundantes y pactuales. En Cristo, estas bendiciones se elevan: “nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Ef 1:3).

 

Las bendiciones de tu padre fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores”. Exaltado sobre sus hermanos. José fue llevado a Egipto como esclavo, encarcelado, antes de ser exaltado. No para orgullo, sino para ser instrumento de salvación a otros. Apunta a Cristo: Rechazado, humillado, exaltado, salvador de muchos.

 

JOSÉ USADO POR DIOS PARA NOSOTROS.

José fue usado por Dios, fue afligido y exaltado en Egipto, para multiplicar a su pueblo allí (Sal 105:16-24). Esteban recuerda la historia José en Egipto para nosotros, los herederos de la promesa en el nuevo Pacto (Hc 7:9-16). Menciona también lo de los israelitas subyugados en Egipto, para que no desmayemos si nos pasa, y aprendamos de la fe de ellos (Hc 7:17-19). Dios permitió que fueran esclavizados allí para liberarlos con gran poder, y dirigirlos a Canaán, para que nosotros camináramos por fe hacia la Canaán celestial (Sal 105:25-38). Los sustentó en el desierto hasta introducirlos a la tierra prometida; y así lo hará con nosotros, su pueblo fiel (Sal 105:39-45). Dios lo usó para cumplir lo que José había dicho de la Providencia de Dios (Gn 50:20).

 

Por la fe de José podemos meditar en la providencia de Dios. Recordar sus maravillas antiguas aumenta nuestra fe. Dios se sigue acordando de su Pacto con su pueblo, sigue guardando a sus elegidos. Todo lo que Dios hace, obra para el bien de su iglesia. Cuando envió hambre sobre la tierra usó a José para alimentar a su pueblo. Así hace con nosotros en esta tierra de escasez espiritual, nos ha provisto a Cristo y nos conduce con su vara y cayado a la Jerusalén celestial. La historia de José no es solo éxito terrenal; su fe lo hizo ver más allá de Egipto, de sus tesoros; él sabía que ser gobernador del Faraón solo era el medio del Señor para guardar a su pueblo. José supo lo que era ser esclavo, maltratado, perseguido, calumniado, estar preso injustamente; y también lo que era ser el segundo del reino más poderoso de la época. Todo lo podía en el Señor que lo fortalecía y guiaba su camino. No se aferró a que él y su pueblo se quedarán en Egipto; creía en la promesa de una patria mejor. Por la fe sabemos que, aunque un cristiano pudiera tener algo, ya sea poco o mucho, de la gloria o bienes de la tierra (pocos lo tienen como José), somos meros administradores como lo fue él; y todo eso no es más que un medio para extender el reino eterno de Dios. No pongamos nuestra mira en este Egipto, en lo que el mundo ofrece, miramos más allá como hizo José. Por fe confiamos que, en esta tierra, tengamos lo que tengamos, seamos lo que seamos, nos pase lo que nos pase, somos guiados por la perfecta Providencia de Dios. Por la fe también sabemos que un día resucitaremos con Cristo, y estaremos con el Señor para siempre. Tengamos nuestra fe en Cristo que nos ha preparado un lugar, y vendrá otra vez, y nos tomará y estaremos con el eternamente en la Jerusalén celestial, y mientras estemos en la tierra, debemos saber que su pueblo, al igual que los hijos de Israel, estamos bajo su Pacto eterno.

 

No temamos, pongamos nuestra mirada en lo que no vemos, y seamos como José que “por la fe al morir, mencionó la salida de los hijos de Israel, y dio mandamiento acerca de sus huesos”.



X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 4 de Enero de 2026: ¡POR LA FE JOSÉ...!



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