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¡POR FE HICIERON JUSTICIA…! (Serie: La Fe).

  • hace 5 días
  • 7 Min. de lectura

«que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones» (Hebreos 11:33).

 

“Ejercieron LA JUSTICIA VENGATIVA, al tomar represalias contra los enemigos de Dios y su pueblo; LA JUSTICIA CIVIL, en el ejercicio de sus funciones; y LA JUSTICIA MORAL, en su conducta ante Dios y los hombres, que, aunque imperfecta, y no justifica, requiere una justicia perfecta y eterna; la cual, al ser recibida, obra justicia, haciendo obras de justicia, mediante la fe, lo cual agrada a Dios. La verdadera fe siempre va acompañada de obras de justicia; la justicia es fruto y evidencia de la fe” (John Gill).

 

1. HICIERON JUSTICIA.

 

EL PERIODO DE LOS JUECES DE ISRAEL.

Los jueces debían impartir y hacer justicia de parte de Dios. Juzgaban al pueblo según la Ley de Dios, aplicando justicia, resolviendo disputas, castigando, absolviendo, y guiando al pueblo a obedecer los mandatos de Dios. Los vemos, después de la muerte de Josué al entrar en la tierra prometida. Eran líderes espirituales, militares y también judiciales. Cuando Israel caía en idolatría y pecado, Dios los entregaba en mano de sus enemigos como castigo; pero Dios levantaba jueces para liberarlos de sus opresores, restaurar la justicia en la nación, guiarlos en obediencia y bendecirlos, mientras permanecían fieles. Dios, por medio de Moisés, dio la instrucción a Israel de nombrar jueces para impartir justicia, cuando entraran y conquistaran Canaán (Dt 16:18-20).

 

HICIERON JUSTICIA CIVIL.

Además de los jueces del periodo de los jueces, designados especialmente para ejercer justicia, otros también hicieron justicia. Moisés, por consejo de Jetro, designó jueces para que lo ayudaran a ejercer justicia de parte de Dios (Dt 1:16-17). Los reyes de Israel y de Judá debían administrar justicia y equidad, como hizo David (2 S 8:15). El pueblo admiró la sabiduría de Salomón para hacer justicia con las mujeres que peleaban por el niño (1 R 3:27-28). Josafat, Rey de Judá, puso jueces en las ciudades fortificadas de Judá, y los mandó a administrar justicia en nombre de Dios (2 Cr 19:5-7). Los magistrados civiles son establecidos por Dios para impartir justicia (Ro 13:3). Fueron enviados por Dios para castigar a los malhechores (1 P 2:13-14). Dios condena al gobernante que hace injusticia (Is 10:1-2).

 

HICIERON JUSTICIA VENGATIVA.

Dios manda que quien derrame sangre inocente, pague con su propia vida (Gn 9:6). Los levitas ejecutaron juicio contra los israelitas idólatras del becerro de oro (Éx 32:27-28). Finees vengó al israelita y a la madianita (ramera) que trajo al campamento, e hizo cesar la mortandad (Nm 25:7-8, 11). Josué ejecutó a los 5 reyes amorreos después de la batalla (Jos 10:26). Samuel vengó a Agag rey de Amalec (1 S 15:33). David ejecutó a Goliat con una piedra y lo terminó de ejecutar con su espada, por desafiar a Israel (1 S 17:50-51). Elías mató a los profetas de Baal en el monte Carmelo (1 R 18:40). Jehú, aunque no se apartó de los pecados de Jeroboam, exterminó el culto a Baal y la casa de Acab, como Dios dijo (2 R 10:28-30). El rey Asuero mandó colgar a Amán en la horca que había preparado para Mardoqueo (Es 7:9-10). Los magistrados civiles son vengadores en manos de Dios, llevando la espada para castigar al malhechor y proteger al que hace lo bueno (Ro 13:4). Maldito el magistrado que no lo haga (Jer 48:10).

 

HICIERON JUSTICIA MORAL.

El pueblo de Israel reconoció que Samuel fue un juez justo, pues no había engañado ni oprimido a nadie (1 S 12:3-4). Como cuando Pablo dijo (Hc 20:33-34). Los enemigos de Daniel reconocieron que era un gobernante justo, no hallaron corrupción ni falta en él (Dn 6:4). Nehemías no se aprovechó como los anteriores gobernantes, que oprimieron al pueblo y tomaron ventaja de su posición (Neh 5:15-18).

 

2. EL SEÑOR HACIENDO JUSTICIA.

 

EL SEÑOR ES JUSTO MORALMENTE.

Dios es Justo (Sal 119:137). Dios ama la justicia (Sal 33:5). Cristo es Justo (Hc 3:14). Jesucristo es el Justo (1 Jn 2:1). El ladrón en la cruz lo reconoció (Lc 23:41). Cristo es nuestro abogado Justo (1 P 3:18). El Espíritu Santo convence de justicia y juicio (Jn 16:8). El Reino de Dios es un Reino de justicia (Ro 14:17).

 

EL SEÑOR JUZGA CON JUSTICIA ENTRE SU PUEBLO Y EL IMPÍO.

Dios es nuestro Juez (Dt 33:22). Dios le dio autoridad a su Hijo para juzgar todo (Jn 5:22). El Señor Jesucristo, juzgarán a los vivos y los muertos (2 Ti 4:1; 1 P 4:5). Por Cristo será juzgado el mundo con justicia (Hc 17:31). Todos compareceremos ante Cristo como Juez para que cada uno reciba lo justo (2 Co 5:10). Cristo con justicia vendrá a juzgar (Ap 19:11). Dios es justo y ama la justicia, prueba al justo y castiga al malo (Sal 11:6-8). Dios pagará a cada uno en justicia, según lo merezca (Ro 2:6-10). Dios ama la rectitud, guarda a su pueblo, y castiga al impío (Sal 37:28). Dios hace justicia a los que padecen violencia (Sal 103:6). Dios hace justicia al agraviado (Sal 146:7-8).

 

EL SEÑOR HARÁ JUSTICIA VENGATIVA.

Cristo hará justicia a su pueblo de sus adversarios, como dice la parábola de la viuda y el juez injusto (Lc 18:2-8). Si un juez injusto, no le importa ni Dios ni las personas, termina respondiendo por insistencia, ¡cuánto más Dios, que es justo y misericordioso, hará justicia a sus escogidos! Debemos perseverar en medio de pruebas, persecución o demora aparente. No debemos desmayar, sino esperar con paciencia la vindicación de Cristo y seguir orando hasta su venida en juicio, donde pondrá a sus enemigos bajo sus pies.

 

Pronto el Señor vengará la sangre de su pueblo (Ap 6:9-11). La tercera copa muestra el juicio vengativo de Dios contra los que derramaron la sangre de su pueblo (Ap 16:4-7). El Señor juzgará y se vengará de la gran Babilonia por todo el mal que hizo (Ap 18:7-8). Se vengará de la gran ramera por la sangre que derramó de su pueblo (Ap 19:2). Se vengará de todos sus enemigos (Ap 19:17-18). Cristo, el gran Juez, se sentará en su trono, juzgará y destruirá al Anticristo y dará el reino a su pueblo (Dn 7:26). Su ira está sobre los que detienen con injusticia la Verdad (Ro 1:18). Los que alcancen la victoria sobre la Bestia cantarán de gozo por los juicios de Dios (Ap 15:3-4). Alegrémonos porque hay Dios que juzga en la tierra, juzgará al impío y galardonará al justo (Sal 58:10-11).

 

3. NOSOTROS HACIENDO JUSTICIA

 

TAMBIÉN HAREMOS JUSTICIA.

Dios dio a su iglesia la responsabilidad de juzgar asuntos conforme a su justicia (dentro: espiritual; afuera: cosas-vida). Así, también nos dio potestad de juzgar al mundo y a los ángeles en el día del juicio (1 Co 6:2-6). Debemos juzgar con justo juicio (Mt 7:23-24). Dios nos entregará la facultad de hacer justicia y juicio (Dn 7:21-22). Recibiremos facultad para juzgar en el juicio final (Ap 20:4).

 

VIVIMOS EN JUSTICIA MORAL.

La Biblia describe al hombre sin Cristo, como injusto (Ro 3:10-12). Sus mejores obras son trapos de inmundicia a ojos de Dios (Is 64:6). Cristo nos hizo justicia de Dios en Él (2 Co 5:21). Hacemos justicia, pues somos nacidos del Justo (1 Jn 2:29). Dios dijo a los israelitas que de nada servían los sacrificios en injusticia; Él pide de nosotros hacer justicia (Miq 6:7-8). Cristo dijo que la justicia era de las cosas más importantes de la ley, lo cual los fariseos no hacían (Mt 23:23-24). Nuestra justicia debe ser mayor que la del religioso moralista (Mt 5:19-20). Debemos amar y vivir en justicia (Sal 101:1-3).

 

Qué maravillosa obra es que pecadores injustos, miserables y perdidos, por fe podamos hacer justicia. ¡Oh bendito y glorioso Evangelio!, ¡bendito Cristo!, el justo por los injustos, para que ahora podamos vivir en justicia y hacer dignas obras de justicia. Dice Jeremiah Burroughs: “La fe mira a Cristo para justicia, y desde Cristo recibe fuerza para caminar en justicia”. La fe en Cristo nos hace ya no vivir como vivíamos antes en impiedad e injusticia, sino que ahora podemos hacer buenas obras, ahora aborrecemos la injusticia y amamos la santidad. Que el Señor nos ayude mediante la fe a vencer toda injusticia en nuestra vida, que todo lo juzguemos a la luz de su palabra y no conforme a nuestros corazones, que en cada área de nuestras vidas, “vivamos justa, sobria y piadosamente” (Ti 2:12), porque “La fe no sólo contempla las promesas de Dios; también mueve al creyente a andar rectamente delante de Él” (W. Gurnall). ¿Hacemos justicia? (Sal 58:1-2).

 

¿Podríamos defender ante Dios nuestra justicia e integridad como hizo Job? (Job 31:5-6). ¿Podríamos ser llamados como Noé “varón justo, perfecto en sus generaciones; que caminó con Dios” (Gn 6:9)? Cuidado hermanos, pues Dios ejecutó juicio dentro de su pueblo visible: Uza por sostener el Arca fue fulminado (2 S 6:6-8); los rebeldes de Coré por rebelarse contra Moisés y Aarón, fueron tragados por la tierra (Nm 16:31-33); Ananías y Safira por mentir al Espíritu Santo cayeron muertos (Hc 5:1-10).

 

Amigo usted que aún vive en injusticia, “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, idólatras, adúlteros, afeminados, se echan con varones, ladrones, avaros, borrachos, maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios” (1 Co 6:9-10). Usted que aún vive en pecado, que sigue postergando su arrepentimiento, recuerde el destino de los injustos, solo hay una forma de ser hecho justo, solo hay una forma de ser justificado ante Dios: Por medio de Jesucristo, de su obra en la cruz. No viva más así, arrepiéntase de sus pecados y entréguese por la fe a Cristo. Él puede perdonarlo, darle un nuevo corazón que ame obrar en santidad y justicia, y seguir los pasos de aquellos héroes, que “por fe hicieron justicia….”


X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 17 de Mayo de 2026: ¡POR FE HICIERON JUSTICIA...!



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