¡POR LA FE JACOB…! (Serie: La Fe)
- mayesil
- 28 dic 2025
- 7 Min. de lectura
Actualizado: hace 2 horas

«POR LA FE JACOB, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón» (Hebreos 11:21).
Pasamos a la historia de Jacob, el hijo de Isaac, el nieto de Abraham. En la vida de Jacob, hubo muchos ejemplos de su fe. Vivió una vida de fe. Pero Dios quiso mostrar como ejemplo de su fe, cuando antes de morir, bendijo a los hijos de José (Gn 48), Efraín y Manases. Se omite la bendición dada sus hijos (Gn 49). Esto prueba su fe, pues lo hizo con la certeza y convicción que se cumplirían, mirándolo de lejos (He 11:1, 13), aunque estaba en tierra extraña, en Egipto. Y lo hizo apoyado sobre el extremo de su bordón, en su cama, en debilidad natural, pero firme en la fe hasta el último día.
1. LA VIDA DE JACOB.
Jacobo tuvo un nacimiento milagroso, en Canaán (Gn 25:21-26). Isaac toma a Rebeca y, como era estéril ora por ella, y Dios lo escucha y les concede gemelos, Esaú y Jacob, los cuales vienen luchando en su vientre; anunciando 2 pueblos, y su futura rivalidad. Nacen Esaú, el primogénito, y Jacob, quien sale tomado del talón de su hermano. Dios profetiza que el mayor servirá al menor. Esaú vende su primogenitura a Jacob por un plato de lentejas (Gn 25:27-34). Jacob es bendecido en lugar de Esaú (Gn 27:1-40). Rebeca se confabula con Jacob para engañar a Isaac, y hacer pasar a Jacob por Esaú, y recibir la bendición. Jacob finalmente obtiene la bendición de su padre. Jacob decide huir de Esaú, a casa de Labán su tío, en Harán, para evitar venganza de Esaú (Gn 27:41-46). Isaac despide a Jacob con bendición, confirmándole la promesa hecha a su padre Abraham (Gn 28:1-5).
Dios se aparece a Jacob en Bet-el (Gn 28:10-22). Jacob huye y, en el camino, al dormir en Bet-el, duerme sobre una piedra, y sueña con una escalera que une el cielo y la tierra, por la cual ángeles de Dios suben y bajan; y allí el Señor le confirma la promesa hecha a Abraham (v13-15). Al despertar, Jacob reconoce el lugar como sagrado, erige la piedra que había usado como almohada, por señal, la consagra, llama a ese lugar Bet-el (casa de Dios), y hace un voto al Señor (v18-22). Jacob sirve a Labán 20-21 años, 14 años por Raquel y Lea (Gn 29:1-30). Jacob llega a Harán, conoce a Raquel y se enamora de ella; sirve a Labán 7 años para casarse con ella, pero es engañado y recibe a Lea. Luego sirve otros 7 años, y finalmente también recibe a Raquel por esposa. Nacen los hijos de Jacob, incluyendo hasta José, el primero de Raquel, cuando finalmente, Dios se acuerda de ella (Gn 29:31-30:24).
Jacob decide regresar a su tierra (Gn 30:25-31:16). Pero Labán intenta retenerlo al ver que Dios lo ha prosperado por medio de él. Labán cambia varias veces su salario; pero Dios bendice a Jacob con abundante ganado, mostrando que la prosperidad de Jacob viene del Señor y no de Labán. Jacob huye de donde Labán con su familia y bienes, hacia Canaán (Gn 31:17-55). Raquel se lleva en secreto los ídolos de su padre. Labán los persigue; pero al final hacen un pacto de paz y levantan una piedra como señal.
Jacob se prepara para encontrarse con su hermano Esaú (Gn 32:1-21). Temeroso de su reacción, ora a Dios por protección. Envía, por grupos, mensajeros y regalos adelante, para apaciguar a su hermano. Jacob lucha toda la noche en Peniel con el Ángel de Jehová (Gn 32:22-32). Jacob es bendecido, pues luchó con Dios y venció, siendo librada su alma. Le es cambiado su nombre a Israel (“el que lucha con Dios”). Reconoce que ha visto a Dios cara a cara, pero queda con su cadera coja. Jacob se reconcilia con Esaú (Gn 33). Jacob, finalmente se encuentra con Esaú después de muchos años. Esaú lo recibe con abrazo y perdón; Jacob ofrece regalos, que Esaú finalmente acepta, y luego cada uno sigue su camino en paz. Dios bendice a Jacob en Bet-el (35:1-15). Ordena a Jacob ir a Bet-el y purificarse de los ídolos. Jacob obedece, se despojan de los ídolos, y lleva consigo a su familia, allí edifica un altar, y Dios reafirma la promesa a Abraham, de bendecirlo, multiplicar su descendencia, y darles la tierra prometida. También le reafirma su cambio de nombre a “Israel” (v10b-12). Raquel muere, pero antes de morir, da a luz a Benjamín con muchas dificultades (Gn 35:17-19). Los hijos varones de Jacob fueron 12 (Gn 35:23-26).
Jacob y su familia son invitados por José a vivir en Egipto, después de ser vendido como esclavo, y ser posteriormente levantado como segundo gobernador allí (Gn 37 a Gn 45). Jacob y toda su familia descienden a Egipto aceptando invitación de José (Gn 46). 70 personas son los miembros de la familia de Jacob que llegaron a Egipto (Gn 46:8-27). Jacob se encuentra con José en Egipto con gran emoción (Gn 46:28-34). José manda a su familia a vivir a la región de Gosén, donde trabajarán como pastores de ovejas, ocupación abominable a los egipcios. Jacob se dispone a morir en Egipto (Gn 47:27-31). De 147 años, alcanza a vivir en Egipto 17 años. Le hace jurar a José que lo entierre en el sepulcro de sus padres, en la cueva de Macpela, en Canaán (v29-30).
2. JACOB BENDICE A LOS HIJOS DE JOSÉ.
“Los adoptó entre sus hijos, en la congregación de Israel, aunque nacieron en Egipto. 1. Los hizo jefes de tribus diferentes, como si fueran sus propios hijos. 2. Oró por ellos para que fueran bendecidos por Dios. 3. Profetizó que serían bendecidos; pero, como Isaac, Jacob prefiere al menor, Efraín; y aunque José los había dispuesto de tal manera que la diestra de su padre recayera sobre Manasés, el mayor, Jacob la recayó deliberadamente sobre Efraín, por orden divina, pues no podía ver; para mostrar que la iglesia gentil, la menor, recibiría una bendición mayor que la iglesia judía, la mayor” (Matthew Henry).
JACOB BENDICE A EFRAÍN Y MANASÉS.
José va ante Jacob con sus hijos; y Jacob los reconoce como si fueran sus propios hijos (Gn 48:1-5). Jacob da la preminencia a Efraín, el menor; y lo pone a su derecha (Gn 48:11-14). Jacob bendice a José en sus hijos (Gn 48:15-16). José se molesta con su padre, por darle la preminencia a Efraín (Gn 48:17-18). Jacob bendice a los hijos de José, dando la preminencia a Efraín (Gn 48:19-20). Jacob profetiza que los israelitas volverán a su tierra (Gn 48:21). También le hace ver a José que tuvo mayor bendición que sus hermanos, aunque no era el primogénito (Gn 48:22).
LA PREMINENCIA DEL MENOR.
En Gn 25:20-26, en el nacimiento Esaú y Jacob, Dios profetizó que el mayor (Esaú), serviría al menor (Jacob). En Gn 27:29, cuando Isaac bendice a Jacob profetiza “Sé señor de tus hermanos, Y se inclinen ante ti los hijos de tu madre”. Lo cual lo confirma con la bendición de Isaac a Esaú en Gn 27:40: “por tu espada vivirás, y a tu hermano servirás”. Con los hijos de Abraham, no fue Ismael, el mayor, sino Isaac quien recibió la bendición (Hijo-promesa). Con los hijos de Isaac, no fue Esaú, el primogénito, sino Jacob quien recibió la bendición (Primogenitura). Con los hijos de Jacob, no fue Rubén, el primogénito, sino José quien recibió las bendiciones en sus hijos Manasés y Efraín. Y no fue Manasés, el primogénito, sino Efraín quien recibió la bendición superior. El amor electivo de Dios no depende de las condiciones que rigen los derechos del primogénito (Dt 21:15-17).
Con el pueblo de Dios sucede igual. Los judíos, representan al hermano mayor, mientras que la iglesia gentil, representa al menor (Hijo Pródigo. Lc 15:11-32). Los judíos, como primogénitos, tuvieron la preminencia para oír el evangelio (Mt 10:5-6; 15:24; Jn 1:12). Pero no escucharon; y por tanto, la iglesia será enaltecida sobre la nación judía, los cuales se postrarán ante ella (Ap 3:9). Ellos reconocerán que estaban equivocados al rechazar a Cristo, que los cristianos estaban en la verdad, y que son amados por Dios. Ablandará sus corazones, y desearán entrar en comunión con ellos y adorar a Dios de la misma manera. La iglesia juzgará al Israel inconverso en el juicio (Mt 19:28).
3. JACOB MURIÓ EN FE.
“Alabó a Dios por lo que había hecho por él... Oró por los que dejaba, para que la religión pudiera vivir en su familia cuando él ya no estuviera. Lo hizo apoyado en el extremo de su bordón; no como dicen los papistas, adorando alguna imagen de Dios grabada en la punta de su bastón; sino insinuándonos su gran debilidad natural: no podía sostenerse para sentarse en la cama sin bastón. Sin embargo, no usaría esto como excusa para descuidar la adoración a Dios; lo haría lo mejor que pudiera con su cuerpo y espíritu (hasta su último día)... Demostró su dependencia de Dios y dio testimonio de su condición de peregrino con su bastón, de su cansancio del mundo, y su deseo de descansar” (Matthew Henry).
JACOB MURIÓ EN FE.
Profetizó sobre sus 12 hijos antes de morir (Gn 49:1-27). Murió dando testimonio e instrucciones a sus hijos (Gn 49:29-32). Es reconocido como un hombre de fe. Fue llorado por José, es embalsamado, y los egipcios lo lloran 70 días (Gn 50:1-3). José, para honrar el juramento a su padre; pide permiso a Faraón para ir a Canaán a sepultarlo (Gn 50:5-6). José va a sepultar a Jacob a Canaán, con su familia (sin niños y animales), y los egipcios (siervos, ancianos); hay gran lamento por su partida (Gn 50:9-11). Jacob, finalmente, es sepultado por sus hijos en Canaán, en la cueva de Macpela (Gn 50:12-13).
DEBEMOS MORIR EN FE.
Como Jacob, debemos guardar la fe hasta el último día (2 Ti 4:7). Debemos morir en fe, en el Señor (Ap 14:13). Después de partir debemos ser reconocidos como hombres y mujeres de fe (He 11:13, 39). No debemos desmayar, debemos recordar las maravillas de Dios en tiempos de duda (Sal 77:14-15). Somos hijos de Jacob, de su descendencia, escogidos de Dios; recordemos sus maravillas (Sal 105:5-6). El Señor no olvida su pacto con la descendencia de Jacob, cumplirá en nosotros, lo que prometió (Sal 105:8-10). No creó esta tierra en vano, la creó para que su descendencia la herede; no habló en vano a Jacob, tampoco nos ha hablado en vano a nosotros (Is 45:18-19). El Señor someterá al mundo bajo nuestros pies, bajo la descendencia de Jacob, al cual amó (Sal 47:3-4). Alabemos al Señor por la elección de Jacob (Sal 135:3-4).
«POR LA FE JACOB, al morir, bendijo a cada uno de los hijos de José, y adoró apoyado sobre el extremo de su bordón».
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 28 de Diciembre de 2025: ¡POR LA FE JACOB...!





Comentarios