¡POR LA FE CAYERON LOS MUROS DE JERICÓ! (Serie: La Fe).
- 8 mar
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Actualizado: 16 mar

«Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días» (Hebreos 11:30).
Vemos acá el ejemplo de fe de los israelitas, cuando caen los muros de Jericó, bajo el liderazgo de Josué, que había recibido la promesa de tomar posesión de la tierra. Creyeron que los muros caerían al sonido de los cuernos del carnero, después de rodearlos 7 días, como Dios les había mandado, y por eso obedecieron (medio improbable). Ellos confiaron en Dios, cruzaron el Jordán y conquistaron Jericó. Esta historia está en Josué 6.
Esto se puede relacionar con la caída de los muros del corazón no regenerado (incredulidad, dureza, vana confianza); pero sobretodo, como creen la mayoría, es símbolo de la caída de la Gran Babilonia, y todos los enemigos de Cristo y su iglesia.
1. JERICÓ.
“Jericó estaba estratégicamente situada sobre el flanco oriental de Canaán. Tribus nómadas del desierto oriental cruzaban el Jordán ocasionalmente e invadían la tierra. La fuerte amurallada ciudad de Jericó, llena de poderosos guerreros, evitaba que los invasores penetraran en los valles principales que daban acceso a la parte central de Canaán” (Hendriksen & Kistemaker).
JERICÓ EN TIEMPOS DE JOSUÉ.
Ciudad pequeña (unos 2.000 habitantes), pero estratégicamente ubicada, económicamente activa y fuertemente fortificada, lo que hacía su caída algo improbable desde el punto de vista militar. Fue la primera ciudad conquistada por los israelitas en Canaán. Ubicada en el valle del Jordán, cerca al río Jordán, en una zona cálida, árida, pero fértil, con abundantes manantiales y oasis. Controlaba acceso desde el Jordán hacia las montañas centrales de Canaán. Una ciudad amurallada, sus muros gruesos, posiblemente dobles, con torres defensivas. Casas edificadas cerca o sobre el muro (como la de Rahab). Su agricultura era próspera, con productos de oasis, como dátiles (palmeras), cereales (trigo, cebada), frutas (higos, uvas). Ubicación estratégica para rutas comerciales en Transjordania y Canaán. Contaba con bienes valiosos, como oro, plata, bronce, hierro (Josué 6). Tenía su propio rey, con un gobierno local independiente, típico sistema de las ciudades cananeas. En general era sociedad organizada, con una vida urbana estable. Era una ciudad con mucha idolatría, y politeísmo, acorde a las prácticas comunes en Canaán.
JERICÓ EN LA BIBLIA.
Llamada “ciudad de las palmeras”, por sus abundantes palmeras datileras y su vegetación de oasis, en medio de una región árida. Dios así la llama al mostrarle a Moisés la tierra prometida antes de morir (Dt 34:1-5). Era la ciudad de Rahab la ramera, donde Josué mando a los espías (Jos 2:1). Jericó es comparada con Haí, segunda ciudad conquistada por Israel, y la estrategia que debían usar para tomarla (Jos 8:2). Hacía parte de las ciudades asignadas a la tribu de Benjamín (Jos 18:21-28). Fue tomada por Eglon rey de Moab, por la desobediencia repetitiva de Israel (Jue 3:12-14). Fue la ciudad donde David mandó a sus siervos quedarse hasta que les creciera la barba que les había rapado Hanún rey de Moab (2 S 10:5). Hiel de Bet-el, funcionario de Acab, reconstruyó Jericó, contra la maldición pronunciada por Josué en Josué 6:26 (1 R 16:34). Es en Jericó, donde los hijos de los profetas le dicen a Eliseo que Elías está por ser llevado al cielo (2 R 2:5). Dios, a través de Eliseo, sanó las aguas de Jericó (2 R 2:21-22). Jesucristo sana a 2 ciegos al salir de Jericó (Mt 20:29-34). Jesús sana al ciego Bartimeo en Jericó (Mc 10:46-52). Jesús sanó a otro ciego cerca de Jericó (Lc 18:35-43). En la parábola del buen samaritano, el hombre tirado en el camino, estaba en el camino de Jerusalén a Jericó (Lc 10:30). En Jericó vivía Zaqueo, cuando Jesús entra a su casa y lo salva (Lc 19:1-10).
JERICÓ HOY.
Ciudad de Palestina, unos 24.000 habitantes, ubicada en Cisjordania, capital de la Gobernación de Jericó, al este de Jerusalén. Es una de las ciudades habitadas más antiguas del mundo. Los muros originales no existen hoy en pie, solo quedan ruinas arqueológicas del antiguo sistema de murallas. Por 400 años perteneció al Imperio otomano, hasta 1917. Después, hasta 1948, estuvo bajo el Mandato Británico de Palestina, y después pasó a control jordano hasta 1967, al ser conquistada por Israel en la Guerra de los 6 días. Desde 1994, con los Acuerdos de Oslo, pasó a estar bajo la administración de la Autoridad Nacional Palestina.
2. LA TOMA DE JERICÓ.
"El pueblo de Israel recibió la promesa que Dios le hizo a Josué: “he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra” (Jos 6:2). Dios les dijo a los israelitas que marcharan alrededor de la ciudad 1 vez cada día por 6 días, y que en el 7º día lo hiciesen 7 veces. En ese último día, cuando los sacerdotes hicieron sonar sus trompetas en la 7ª vuelta, Josué mandó a la gente a gritar: “¡Jehová os ha entregado la ciudad!” (Jos 6:16)... Dios hizo derrumbar Jericó… Josué y los israelitas pusieron su fe en Dios, y por la fe cayeron los muros de Jericó” (Hendriksen & Kistemaker).
Dios dice a Josué que Jericó es entregada en su mano, y le da instrucciones precisas para tomarla (Jos 6:1-5). Josué ordena a los sacerdotes y al pueblo rodear Jericó; debían llevar el Arca y las bocinas de cuerno de carnero (Jos 6:6-7). Los sacerdotes y hombres de guerra se ponen en marcha, tocando las bocinas (Jos 6:8-9). Por 6 días rodean Jericó, como el Señor les había dicho (Jos 6:10-14). Al 7º día, Jericó es tomada y sus muros derribados, después de rodearla 7 veces, como Dios les había indicado (Jos 6:15-22). Josué ordena preservar la vida de Rahab y su familia, como habían jurado, por ella esconder a los mensajeros enviados por Josué (Jos 6:22b-23). Jericó es quemada (Jos 6:24). Rahab y su familia son preservados, y habitaron con los israelitas (Jos 6:25). Josué pronuncia maldición para cualquiera que vuelva a reedificar Jericó (Jos 6:26-27).
La caída de Jericó fue una obra soberana de Dios y no una obra del poder y astucia humano. Dios dio la victoria a Josué e Israel. Las vueltas y trompetas mostraban obediencia y fe en la Palabra de Dios. La caída de los muros demuestra que Dios derriba los obstáculos y enemigos de su pueblo de manera sobrenatural. Goliat cayó ante David por una insignificante piedra lanzada con una honda (1 S 17:49). Dios hace temblar la tierra (Sal 114:7). Dios es y será nuestro amparo cuando tiemble la tierra (Sal 46:2-3). Las fortalezas son y serán destruidas a la manera de Dios, no a la nuestra, con armas espirituales, no carnales (2 Co 10:3-6).
3. LOS MUROS DEBEN SEGUIR CAYENDO
“Dios puede, y lo hará a su propio tiempo y manera, hacer caer toda poderosa oposición que se oponga a su interés y gloria, y la gracia de la fe es poderosa en Dios para derribar fortalezas; él hará caer a Babilonia ante la fe de su pueblo, y, cuando tiene algo grande que hacer por ellos, les infunde una fe grande y firme” (Matthew Henry).
EL TEMPLO DE JERUSALÉN DEBÍA CAER.
Y con él, la abolición de las leyes ceremoniales del Antiguo Pacto. Jesús anunció la caída de Jerusalén (Mt 23:38). Jesús anunció la destrucción del Templo (Mt 24:1-2). Jerusalén iba a estar rodeada de ejércitos antes de su caída (Lc 21:20). El Templo sería destruido, caería, y con él, todo el sistema ceremonial judío (He 8:13). Debía caer todo el sistema sacerdotal del Antiguo Pacto (He 7:12). Todo esto se consumó en el año 70 d.C. El ejército romano dirigido por Tito, destruyó Jerusalén, y quemó y echó abajo el segundo Templo. Derribó gran parte de la ciudad y sus murallas. Mató y deportó a muchos habitantes. El historiador judío Flavio Josefo relata que la ciudad quedó tan arrasada que parecía que nunca hubiera sido habitada. La ciudad fue devastada y el Templo nunca volvió a reconstruirse.
LOS IMPERIOS MUNDIALES DEBEN CAER.
Daniel interpretó el sueño de Nabucodonosor y profetizó los imperios mundiales que se levantarían y su caída (Dn 2:38-45). El primer Reino, el de la cabeza de oro, representa a Babilonia iniciando con Nabucodonosor II (605-539 a.C.). Fue un reino de esplendor y poder absoluto. El segundo Reino, el del pecho y brazos de plata, corresponde a los Medo-Persas, por sus dos brazos (539-331 a.C.). Su conquistador fue Ciro el Grande; siendo un reino inferior en gloria, pero más extenso. El tercer Reino, el del vientre y muslos de bronce, corresponde a Grecia (331-168 a.C.). Su conquistador Alejandro Magno. Este reino tuvo un dominio rápido y expansivo, pero tras Alejandro, el imperio se divide (Daniel 7-8). El cuarto Reino, el de las piernas de hierro, corresponde a Roma (168 a.C. - 476 d.C.). Fue un reino extraordinario, fuerte, que aplasta y desmenuza a anteriores. Los pies de hierro y barro, es Roma dividida (Desde 476 d.C. con caída del Imperio romano). Es la Europa dividida en 10 tras la caída del imperio romano (10 cuernos. Dn 7:8; 8:9, Ap 13:6-7; Ap 17:3, 12. Visigodos, Francos, Anglosajones, Suevos, Vándalos, Ostrogodos, Lombardos, Burgundios, Hérulos, Alamanes). De estos, surge el poder Papal medieval (Cuerno pequeño, Hombre de Pecado, Bestia, Gran Babilonia). El hierro muestra la continuidad del poder, leyes y estructura romana. El barro muestra su fragmentación, es débil, inestable, por medio de alianzas humanas frágiles, no logran unidad duradera (ONU, organismos internacionales, globalismo). La piedra no cortada con mano es Cristo, El Reino mesiánico (Siglo I - 2ª Venida). Un reino espiritual, que crece progresivamente en la historia hasta su consumación en la segunda venida, donde Cristo destruirá definitivamente todos los reinos humanos (Dn 7:26-27; Ap 17-20).
LA GRAN BABILONIA DEBE CAER.
El ángel anunció la caída de la gran Babilonia (Ap 14:8). Al derramar la 7ª copa, un gran terremoto divide en 3 a la gran ciudad (Ap 16:18-19). La gran Babilonia caerá (Ap 18:2-3). Satanás, la Bestia y el falso profeta, caerán al lago de fuego (Ap 20:10). El Señor hará caer a todos sus enemigos bajo sus pies (1 Co 15:24-26). Los que no sean de Cristo, caerán con gran ruina (Mt 7:25-26).
Nadie podría imaginar que los muros de la fuerte y amurallada Jericó cayeran al rodearlos 7 días. A ojos humanos eso no tiene sentido. Así son las maneras de obrar del Señor, y eso debería fortalecer nuestra fe. Cuando Dios dice algo, cuando su Palabra ordena, aunque nuestra mente no pueda comprender, actuemos como los israelitas que obedecieron la instrucción de Dios y obtuvieron la victoria. Obedezcamos la Palabra del Señor, hagamos las cosas conforme a los métodos de Dios y no a los nuestros o los del mundo. Seamos pacientes y perseverantes, confiemos que a su debido tiempo nos dará la victoria.
En un mundo perdido como en el que vivimos y con un gran arsenal de enemigos en cabeza del Papado. En una sociedad llena de pecados e ideologías contrarias a la Palabra, debemos afirmarnos en la forma en que Dios dice que podemos rodear esta oposición contra su Reino. El glorioso Evangelio de Cristo, sigue siendo la única esperanza para el mundo, para muchos insuficiente, para otros, tropezadero, para los que se pierden, locura; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios. Nuestras armas no son carnales, sino espirituales, para derribar toda fortaleza que se levanta contra el conocimiento de Cristo.
Los israelitas rodearon la ciudad y vencieron, nosotros con la espada del Espíritu y el Evangelio de Cristo, veremos la victoria de Dios. Lutero y todos los reformadores por medio de la predicación del Evangelio dieron una herida mortal al Papado. No temamos hermanos pase lo que pase, así como cayeron los muros de Jericó, así como Goliat cayó ante David, caerá este sistema babilónico, caerá el Papado, la gran ramera, caerán los muros del Vaticano, las demás falsas religiones, el Islam, Alá, Mahoma, Buda, las religiones de oriente con sus muchos ídolos. También caerán los reinos humanos y sus ideologías, el globalismo, el humanismo, el progresismo, el socialismo, las democracias y republicas modernas.
El Señor seguirá haciendo temblar la tierra. Él seguirá peleando por su pueblo, confiemos en sus métodos, prediquemos el glorioso Evangelio de Cristo, seamos sal y luz de la tierra, columna y baluarte de la verdad. Cristo es el Rey de reyes, la piedra no cortada con mano humana, derribará toda fortaleza que se levante contra su Reino. Un día veremos su total victoria, a sus enemigos caídos bajos sus pies, y reinaremos con Él por siempre.
Que podamos pensar en todas estas cosas y animarnos cuando recordamos que: «Por la fe cayeron los muros de Jericó después de rodearlos siete días»
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 08 de Marzo de 2026: ¡POR LA FE CAYERON
LOS MUROS DE JERICÓ!





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