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¡POR FE TAPARON BOCAS DE LEONES…! (Serie: La Fe).

7 jun
7 min de lectura

«que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, TAPARON BOCAS DE LEONES» (Hebreos 11:33).

 

Sansón despedazó un león por el poder del Espíritu de Dios que vino sobre él (Jue 14:5-6). David defendía el rebaño de ovejas de su padre, de leones y osos (1 S 17:34-37), reconociendo que Dios lo libraba de sus garras. Daniel fue librado por Dios en el foso de los leones, cuando Dios les cerró sus bocas (6:19-22).

 

Esto debe alentar nuestra fe cuando estemos entre hombres que son como leones feroces; y a no temer a Satanás, el león rugiente y devorador, pues el poder de Dios, que está por nosotros, es sobre cualquier persona o poder humano, por muy malvado, feroz o poderoso que sea. Nuestra fe activa el poder de Dios en favor nuestro, para vencer a nuestros enemigos espirituales, para la gloria de Dios.

 

 

1. ¡TAPARON BOCAS DE LEONES!

 

LOS LEONES.

Son grandes depredadores que habitan principalmente en sabanas, praderas, matorrales, algunas zonas boscosas abiertas y regiones áridas o semidesérticas. Aunque se habla popularmente del "rey de la selva", no es una descripción precisa, pues no son propios de las selvas tropicales densas. Son animales fuertes, feroces, y carnívoros, temidos por su poder para devorar y destruir. Se alimentan de otros animales, cazando con fuerza, rapidez y ferocidad. En la Biblia suelen representar enemigos peligrosos, perseguidores crueles o fuerzas que amenazan al pueblo de Dios. “Tapar bocas de leones”, destaca el poder de Dios para librar a su pueblo de enemigos humanos y espirituales (aparentemente invencibles).

 

SANSÓN.

Enfrentó y despedazó un león por el poder del Espíritu de Dios (Jue 14:5-6). Sansón desciende a Timnat y, cuando un león rugiente sale a su encuentro, el Espíritu de Jehová viene sobre él y lo despedaza con sus manos. Esto lo hizo por el poder y obra del Espíritu de Dios. Sansón es figura de Cristo venciendo a Satanás, el “león rugiente” (1 P 5:8). Los leones también representan a los enemigos espirituales del pueblo de Dios, que amenazan la fe y obediencia; también representan las pruebas y peligros que Dios permite, sobre los cuales Él concede victoria a sus siervos. Sansón, por el Espíritu de Dios, derrotó en Ascalón, a otros “leones” humanos (Jue 14:19). Sansón por la ayuda Divina derrotó a los “leones” filisteos (1.000 hombres), que lo asechaban (Jue 15:14-15). Sansón clamó a Dios, y fue fortalecido; derrotó a los filisteos, y libró a Israel de la boca de estos “leones” (Jue 16:28-30).

 

DAVID.

Siendo un joven pastor de ovejas, enfrentó leones para proteger al rebaño de su padre, Dios lo libraba (1 S 17:34-37). David le dice a Saúl que Dios le daba la victoria sobre leones y osos cuando atacaban el rebaño de su padre, y por ello confía en que también le dará la victoria sobre Goliat para librar a Israel. David es tipo de Cristo, el Buen Pastor, que vence a los enemigos de su pueblo, y salva a sus ovejas (Israel: Pueblo, iglesia). Goliat es tipo de Satanás, el pecado, la muerte, y los enemigos que oprimen la iglesia. David estaba entre “leones” (Sal 57:4). A David lo rodearon “leones” despreciables, pero el clamó a Dios para ser librado de sus destrucciones (Sal 35:15-17).

 

DANIEL.

Fue lanzado al foso de los leones por desobedecer un decreto real, pero Dios les cerró la boca (Dn 6:19-22). Daniel no hizo caso al edicto del rey Darío, que cualquiera que en 30 días orara a cualquier dios u hombre fuera del rey, sería echado al foso de los leones. Daniel continua fiel a Dios orando como solía hacerlo. Por eso, es arrojado al foso de los leones; pero Dios envía a su Ángel y cierra milagrosamente la boca de éstos, librándolo y preservándolo. Los leones representan a los enemigos de Dios y su pueblo, a Satanás y al poder de la muerte, que busca devorar a los santos. El Ángel es tipo de Cristo, como Mediador y Protector de su pueblo. Daniel es también figura de Cristo, quien pasó por la muerte y salió victorioso, también Daniel es tipo de los creyentes que son guardados por la fidelidad Divina en medio de las pruebas. Daniel estaba entre “leones”, los gobernadores y sátrapas del reino que lo querían eliminar (Dn 6:4-5). Daniel también fue librado de la boca de estos leones; ellos fueron arrojados por el rey al foso de los leones que querían para Daniel, y del cual fue librado por Dios (Dn 6:24).

 

2. ¡CRISTO TAPÓ BOCAS DE LEONES!

 

CRISTO TAPÓ BOCAS DE LEONES.

Cristo le tapó 3 veces la boca al Diablo en la tentación en el desierto (Mt 4:1-11). Lo tentó con la necesidad física, con la presunción de la protección Divina, y con el poder y gloria terrenal. Cristo "tapó la boca de Satanás", respondió a cada tentación con la Palabra de Dios; dejó sin fundamento las acusaciones y argumentos del Diablo. Satanás no tuvo respuesta ante la perfecta obediencia de Cristo, y finalmente tuvo que apartarse de Él. Cristo tenía promesas mayores, un Reino Eterno. Cristo no solo tapó la boca de Satanás en el desierto, lo venció con su obra completa: Obediencia perfecta, muerte en la cruz, y resurrección de los muertos. Destruyó y tapo la boca de aquel que tenía el imperio de la muerte (Heb 2:14). Tapó también la boca de los principados y potestades en la cruz (Col 2:14-15). Tapó también la boca de los fariseos y herodianos, cuando le preguntaron sobre el impuesto a César (Lc 20:24-26). Tapó la boca de los Saduceos cuando le preguntaron sobre la resurrección (Mt 22:29-33). Tapó la boca de los fariseos al recordarles que David lo llamó “Señor” (Mt 22:45-46).

 

CRISTO FUE LIBRADO DE LA BOCA DE LOS LEONES.

Sus enemigos abrieron contra Él su boca como león rapaz y rugiente (Sal 22:12-13). Se unió, guiados por Satanás, el poder político romano, el poder religioso, y el pueblo judío. Pedro citando el Salmo 2, lo confirma (Hc 4:27-28). Cristo clamó al Padre para ser librado de la boca del gran león, y otros leones (Sal 22:20-21). Y Dios lo libró de los horrores de la muerte, a la cual el león rugiente lo quería llevar (Hc 2:24, 27). Sus ruegos y suplicas fueron oídos por el Padre; fue librado de la muerte, para librarnos de la muerte eterna (He 5:7-8). Cristo no es un león rapaz y rugiente malvado, Él es el León de la tribu de Judá, el único digno (Ap 5:5).

 

3. ¡TAPAMOS BOCAS DE LEONES!

 

Así como Sansón, David, Daniel, taparon bocas de leones; así como Cristo tapó la boca de Satanás, silenció al gran adversario, y tapó también la boca de sus enemigos espirituales y terrenales; así nosotros, por la fe, tapamos bocas de leones y silenciamos a nuestros enemigos. Y así como ellos fueron librados por Dios del poder de sus garras, así nosotros somos librados por el poder de Dios de las bocas de los leones.

 

TAPAMOS BOCAS DE LEONES.

La forma de tapar la boca del diablo, es resistirlo como hizo Cristo, y humillarnos ante Dios (St 4:7-10). No tapamos la boca del Diablo discutiendo con él, el Señor es quien los reprende (Jud 1:9). Debemos velar para estar firmes contra el león rugiente (1 P 5:8-9). A los falsos maestros hay que taparles la boca (Ti 1:10-11). Ellos vienen a robar, matar y destruir (Jn 10:10). Aunque hoy sus bocas están abiertas torciendo la verdad, y algunos, buscando destruir al pueblo de Dios, sus bocas mentirosas serán cerradas (Sal 63:9-11). Los leones serán domesticados y pastoreados por un niño (Cristo, su pueblo), ya sea en este tiempo, en los últimos días, o en el milenio (Is 11:6-9). Los leones y fieras de la tierra, las sinagogas de Satanás, papistas y judíos, un día reconocerán que Dios amaba a los cristianos (Ap 3:9). Los que han puesto la fe en Cristo, hollarán al cachorro del león (Sal 91:9-13).

 

SOMOS LIBRADOS DE LA BOCA DE LOS LEONES.

El mundo es hostil al cristiano. Vivimos rodeados de todo tipo de leones: en el trabajo, en la calle, en la familia: Impíos, familiares, el socialismo, el progresismo, las feministas, el ateísmo, el islam, el Papado. Satanás anda como León rugiente. Como el salmista muchas veces exclamamos: “Mi vida está entre leones” (Sal 57:4). Somos como presas para los enemigos de Dios y la iglesia, por eso rugen (Am 3:4). Vivimos como el justo Lot en Sodoma y Gomorra (2 P 2:7-8). La iglesia está entre leones, en medio de las fieras de la tierra (Ap 6:8). Como los primeros discípulos, somos enviados entre bestias salvajes (Mt 10:16). Podremos ser perseguidos por leones rapaces, como la iglesia de los primeros siglos, seamos fieles (Ap 2:10). Vivimos donde está el trono de Satanás, pero no podemos negar la fe (Ap 2:13).

 

Con el escudo de la fe podemos tapar las bocas estos leones, por la fe apagamos los dardos de fuego del maligno (Ef 6:16). Por fe exclamamos: “Señor, ¿hasta cuándo verás esto? Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones” (Sal 35:17). Y el Señor nos puede librar de la boca de los leones como a Lot (2 P 2:9). Pablo, aunque todos lo abandonaron, fue librado por Dios de la boca del león (2 Ti 4:16-17). La Fe en el Señor nos da la fuerza y el valor para no temer a los leones, confiar en el Señor y ser librados, y andar seguros y tranquilos. Cristo nos libró de la boca del león (Heb 2:14-15). Estemos con la armadura puesta, velando en oración y súplica, resistiendo al diablo, confiados en Cristo. Mayor es el León de la Tribu de Judá que el León rugiente (1 Jn 4:4). Venceremos por la sangre del Cordero (Ap 12:11). Como Pablo, seremos librados por Dios de la boca del león y preservados para el cielo (2 Ti 4:18). Clamemos a Dios ser librados del mal (Mt 6:13).

 

Amigos, ustedes que no se han entregado a Cristo aún. Deben saber, por tanto, que aún no han sido librados de la boca del león rugiente, no pueden esperar ser librados del mal, del infierno, ni preservados para el reino celestial. Hoy es el día para que no sean más esclavos del león rugiente Satanás, para que escapen del lazo del diablo y corran al verdadero León de la tribu de Judá, a Jesucristo. Él es poderoso para libertarlos del hombre fuerte y del pecado, con su sangre venció a Satanás, por Fe ustedes pueden ser salvos de la ira venidera que vendrá sobre la humanidad entera, no solo Satanás será arrojado al infierno sino todo aquel que rechace al León de la tribu de Judá.

 

Hermanos, debemos predicar a los inconversos para que Dios les conceda arrepentimiento y escapen de las garras del león rugiente en el que están cautivos (2 Ti 2:25-26).

 

Que todos acá podamos imitar la fe de los siervos del Señor “Que por fe taparon bocas de leones”.


X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 07 de Junio de 2026: ¡POR FE TAPARON BOCAS DE LEONES...!



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