¡AUNQUE ALCANZARON BUEN TESTIMONIO MEDIANTE LA FE, NO RECIBIERON LO PROMETIDO! (Serie: La Fe).

«Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido» (Hebreos 11:39).
Son los Héroes de la fe del capítulo 11, quienes alcanzaron gran testimonio de fe, y tienen el honor de ser inscritos en esta lista gloriosa de la gran nube de testigos (He 12:1). Ellos esperaban las promesas pero no recibieron su cumplimiento. No se refiere a la promesa de la vida eterna, pues todos la recibieron al morir (en parte, sus almas); tampoco se refiere a la promesa de la tierra de Canaán, pues la recibieron Josué, los Jueces, y otros. Se refiere a la promesa de la venida del Mesías, con todas las bendiciones eternas. Tenían la promesa, pero no su cumplimiento, tenían tipos, pero no el antitipo; tenían sombras, pero no habían visto la sustancia. Sin embargo, bajo esta dispensación imperfecta, descubrieron esta preciosa fe. Todos ellos ejercieron fielmente su fe y sufrieron con gozo, antes que Cristo viniera; más nosotros deberíamos hacerlo, pues Cristo ya vino, y hemos recibido las promesas.
1. LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Se refiere a los héroes de la fe del capítulo 11; sin embargo también puede ser aplicable a otros santos del AT no citados que también alcanzaron buen testimonio mediante la fe, y que tampoco pudieron ver con sus ojos terrenales, el cumplimiento de la promesa del Mesías.
ALCANZARON BUEN TESTIMONIO MEDIANTE LA FE.
Al principio del capítulo 11 dice algo similar refiriéndose a los antiguos, es decir, los hombres de fe del Antiguo Testamento (v2). Los dos primeros héroes de la fe que se mencionan, Abel y Enoc, dice que alcanzaron buen testimonio. Abel alcanzó testimonio de ser justo (v4). Enoc alcanzó testimonio de haber agradado a Dios (v5).
NO RECIBIERON LO PROMETIDO.
Sólo vieron algunas promesas que se cumplían, pero no la promesa de la venida de Cristo. Los creyentes del Antiguo Testamento vieron y dieron bienvenida a lo lejos a las promesas centradas en Cristo (v13). Ellos esperaban una patria celestial que Dios mismo les había preparado (v16). Acá en el v39 se muestra una vez más que aunque los santos alcanzaron la aprobación Divina, no recibieron lo prometido. Ellos tenían la promesa de la venida del Mesías y su salvación, para establecer su reino eterno (Gn 3:15; 49:10-11; Nm 24:17; Is 7:14; 9:6; Sal 2:6-7; 16:10; Job 19:25; 45:6; 110:1; Is 53; Sal 22). Pero todos ellos murieron antes que Jesús viniera al mundo. Murieron en la esperanza del cumplimiento de la promesa que habían recibido; murieron en la fe y entraron al cielo. Su entendimiento del plan de salvación era incompleto, veían por tipos y sombras; con la revelación recibida de parte de Dios, trataron de entender el misterio de la redención, como dice Pedro (1 P 1:10-11).
2. CRISTO.
Cristo es el ejemplo supremo del buen testimonio y obediencia a Dios; sin embargo, durante su vida terrenal no recibió todavía la totalidad de lo prometido por el Padre.
CRISTO ES EL CUMPLIMIENTO DE LO PROMETIDO A LOS SANTOS DEL AT.
Los santos del Antiguo Testamento esperaban la promesa del Mesías, pero Cristo mismo es quien finalmente recibe y cumple esa promesa. Zacarías, padre de Juan, profetizó sobre Jesús niño, como el gran cumplimiento de la promesa hecha a Abraham y los padres (Lc 1:68-73). Cristo declara que en Él se cumplen las cosas escritas en la Ley, los Profetas y los Salmos (Lc 24:44). Pablo dice que se cumplió la promesa hecha a los padres (Hc 13:32-33). En Cristo todas las promesas de Dios son seguras y firmes (2 Co 1:20).
CRISTO NO RECIBIÓ LA TOTALIDAD DE LO PROMETIDO.
1. DIOS LE DIO DOMINIO, GLORIA Y EL REINO ETERNO, SOBRE TODAS LAS NACIONES (Dn 7:13-14). El Padre le prometió como herencia todas las naciones de la tierra (Sal 2:8). Pero aun todos los reinos no han pasado a ser de su absoluto dominio (Ap 11:15). Aunque fue fiel y fue glorificado en la tierra, aún no ha recibido la manifestación completa que todas las cosas le sean sujetas (He 2:8). Aunque fue fiel y obediente en medio del sufrimiento, y aunque fue exaltado por Dios como el Salvador y gran Sumo Sacerdote de su pueblo, aun no recibe la exaltación final (He 5:8-10). Aunque hizo la obra completa en la tierra en obediencia perfecta hasta su muerte, aun toda rodilla en el cielo y en la tierra no se ha doblado ante Él como se le prometió (Fil 2:8-11).
2. EL PADRE LE PROMETIÓ A CRISTO QUE TODOS SUS ENEMIGOS SERÍAN PUESTOS BAJO SUS PIES (Hc 2:34-35). El Padre le prometió que todos sus enemigos serían destruidos (Sal 2:9). Aunque ya hizo su sacrificio perfecto, y se sentó a la Diestra de Dios, aún espera que todos sus enemigos sean puestos bajo sus pies (He 10:12-13). Aunque ya reina, aun espera que todos sus enemigos sean sometidos bajo su autoridad (1 Co 15:24-26).
3. DIOS LE DIO UNA DESCENDENCIA A CRISTO. El Padre le dio un pueblo (Jn 17:1-2). Le dio hijos (He 2:13; Is 8:18). Debía morir para que viniera esta multitud, pero su descendencia aún no está completa (Jn 12:24). Debía soportar toda la ira del Padre para después ver su linaje; pero no vio en la tierra plenamente esa descendencia prometida (Is 53:10). Su oración al Padre por la unidad plena de su iglesia, tampoco se ha cumplido (Jn 17:20-22). No todos hemos llegado y visto su Gloria como Él lo espera aun (Jn 17:24).
3. LA IGLESIA.
Los creyentes vieron el cumplimiento de la venida del Mesías prometido; y aunque también dieron buen testimonio mediante la fe, vivieron y murieron esperando el cumplimiento pleno de lo prometido, la segunda venida de Cristo, la resurrección de los muertos, y la herencia eterna.
AUNQUE PERSEVERARON EN FE, AUN DEBÍAN ESPERAR LA PROMESA DEL REGRESO DE CRISTO (He 10:35-37).
Aunque Cristo había resucitado, aun esperaban alcanzar la herencia incorruptible reservada en los cielos, la salvación final (1 P 1:3-5). Pablo, antes de morir, y después de haber dado un excelente testimonio de lucha y fe, aun esperaba recibir la corona de justicia en el cielo (2 Ti 4:7-8). Los creyentes hebreos sufrieron vituperios, tribulaciones y la pérdida de sus bienes, sabiendo que tenían “una mejor y perdurable herencia en los cielos” (He 10:33-34). La iglesia espera a Cristo para tener la transformación prometida (Fil 3:20-21). La iglesia ya tiene la salvación, pero espera pacientemente su consumación (Ro 8:23). Cristo aparecerá por segunda vez para salvar a los que le esperan; la iglesia fiel sigue esperando la manifestación final de la salvación (He 9:28).
DIOS LE PROMETIÓ A SU PUEBLO EL REINO ETERNO, DESPUÉS DE DESTRUIR Y ARRUINAR HASTA EL FIN, AL ANTICRISTO Y SU REINO (Dn 7:24-25).
Aún no hemos visto la destrucción del Hombre de Pecado (2 Ts 2:8). Aún no hemos visto la destrucción completa y final de la Gran Babilonia (Ap 18:8, 21). Aun no hemos visto la traición y destrucción final de la ramera por parte de los reyes de la tierra (Ap 17:16-17). Aun los fieles mártires en el cielo deben descansar un poco más de tiempo, esperando el cumplimiento final del juicio y la vindicación de todos sus enemigos (Ap 6:10-11). Los creyentes galileos aunque vieron a Cristo resucitado, debían aun esperar la restauración del reino de Israel; debía venir el E.S. para que anunciaran el evangelio (Hc 1:6-8). Aun no se ha completado el número de los gentiles (Ro 11:25). Aun no hemos visto la conversión masiva de los judíos (Ro 11:12, 15, 23-24). Aun no se ha completado el número de mártires consiervos (Ap 6:11). Aun no se ha completado el Israel de Dios (Ro 11:26). Aun no hemos recibido el Reino milenial (Ap 20:4). Aun no vemos la consumación plena del Estado Eterno (Ap 21:3-4). Aun no vemos la manifestación plena del Reino Eterno (Ap 22:3-5). Aun no hemos visto a Dios cara a cara (1 Co 13:12).
Debemos tomar el ejemplo de todos aquellos héroes de la fe que actuaron por la convicción de lo que no se veía, e hicieron proezas para Dios confiando en aquellas benditas promesas. Cuando perdemos de vista a Cristo, Su glorioso Evangelio, su reino y sus promesas. Lentamente dejamos a un lado la herencia incorruptible y nos dejamos distraer por la herencia que perece. Empezamos a pensar si vale la pena negarnos a muchas cosas en ésta tierra para ganar a Cristo. Cuando la fe se apaga, el amor al mundo toma lugar en nuestro corazón, nos parece más deseable éste mundo y sus deseos que pasan rápidamente. Ya no hallamos el gozo de la vida cristiana, al negarnos a nosotros mismos, tomar la cruz y seguir a Cristo. Amigo, debe arrepentirse de sus pecados, y volverse por la Fe a Cristo, Él ya vino y prometió que volverá. Nada en ésta tierra se compara a sus promesas eternas. Él salva, rescata de una vida de pecado y condenación. ¿Por qué seguir en esta vida de pecado, placer y banalidades? Hermanos, ¿Por qué enredarnos de nuevo en ella? Corramos por paciencia la carrera que tenemos por delante puestos los ojos en Jesús el autor y consumador de nuestra fe.
“Y todos estos, aunque alcanzaron buen testimonio mediante la fe, no recibieron lo prometido”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 13 de Septiembre de 2026: ¡AUNQUE ALCANZARON BUEN TESTIMONIO MEDIANTE LA FE, NO RECIBIERON LO PROMETIDO!





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