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¡POR FE ANDUVIERON DE ACÁ PARA ALLÁ… (Serie: La Fe).

23 ago
6 min de lectura

Actualizado: 24 ago


«…anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra» (Hebreos 11:37b-38).

 


“Aquellos que escaparon de la muerte fueron tratados ​​tan mal que la muerte podría parecer más digna. Sus enemigos los perdonaron, solo para prolongar su miseria y agotar su paciencia… Fueron despojados de las comodidades de la vida y expulsados ​​de sus hogares y puertos. No tenían ropa que ponerse, y se vieron obligados a cubrirse con pieles de animales sacrificados. Fueron expulsados ​​de toda sociedad humana y forzados a vivir con las bestias del campo, a esconderse en guaridas y cuevas, y a clamar a las rocas y a los ríos. Tales sufrimientos padecieron por su fe; y los soportaron por el poder de la gracia de la fe” (Matthew Henry).  

 

1. ANDUVIERON DE ACÁ PARA ALLÁ.


Los santos del Antiguo Testamento anduvieron de un lugar a otro huyendo de la persecución, soportando aflicciones, y difíciles condiciones de vida. Muchos héroes de la fe tuvieron que vivir en condiciones miserables, bajo sórdidas circunstancias.

 

Moisés anduvo de acá para durante su vida, después de huir de Faraón hacia la tierra de Madián cuando mató al Egipcio (Éx 2:14-15). Israel anduvo de acá para allá errante 40 años en el desierto, siendo probados, soportando aflicción y escasez, pero siendo sustentados por Dios (Dt 8:3-4). Israel continuó de acá para allá, cuando eran entregados por Dios a sus enemigos por su desobediencia, como con los madianitas, lo cuales los asolaron y empobrecieron, teniendo que hacerse cuevas y cavernas en los montes (Jue 6:2b-6)- Los israelitas se escondieron de los filisteos en cuevas, fosos, peñascos, rocas y cisternas (1 S 13:6). David también vivió de acá para allá, huyendo de Saúl; se refugió en la cueva de Adulam; y se le unieron los afligidos, endeudados y amargados de espíritu (1 S 22:1-2). David también había huido de Saúl al desierto de En-gadi, y se escondió en una cueva, hasta donde llegó Saúl (1 S 24:1-2). Los profetas de Dios en días de Acab, también anduvieron de acá para allá, cuando fueron escondidos en cuevas por Abdías, funcionario del palacio del rey, sustentándolos con pan y agua (1 R 18:4). Elías también anduvo de acá para allá por la persecución; huyó de Jezabel, atravesó el desierto de Meguez; y después de comer una torta cocida, y 40 días de camino, se refugió en una cueva del monte Horeb (1 R 19:4-8). Elías, después de anunciar la sequía, huye de Acab hacia el arroyo de Querit, al oriente del Jordán; donde es alimentado por los cuervos con pan y carne, y agua del arroyo (1 R 17:4-6).

 

Elías también vivió en pobreza; vestía con pelo de camello, y anunciaba el inminente juicio de Dios sobre Israel (2 R 1:8). Eliseo heredó el manto de pelo Elías, y éste manto se convirtió en la vestidura distintiva del profeta; con esta, llamaba al arrepentimiento y la fe en Dios (Zac 13:4). Juan el Bautista también anduvo de acá para allá entre el desierto y Judea, vestido con pelo de camello; predicando el bautismo de arrepentimiento, y anunciando a Cristo (Mr 1:4-8). El color oscuro del pelo de camello y la piel de cabra daban a la ropa una apariencia más triste que la piel de oveja (más claro). A causa de su mensaje, fueron perseguidos, maltratados, angustiados, sus perseguidores les negaron hasta el pan y al agua. Ellos sufrieron constantemente las hostilidades de sus perseguidores, y por eso tuvieron que ir de un lugar a otro, huyendo de ellos, y teniendo que vivir en las peores condiciones de vida. 

 

2. CRISTO ANDUVO DE ACÁ PARA ALLÁ.

 

Aunque Cristo no estuvo escondido en cuevas y cavernas, afrontó pobreza, rechazo, sufrimiento, persecución, teniendo que estar en condición de peregrino, sin un lugar estable, andando de acá para allá.

 

David profetizó el desprecio y maltrato que Cristo sufriría en el Salmo 22:6-8. Sería rechazado y despreciado por el mundo (Is 53:3). Sería angustiado y maltratado por los hombres (Is 53:7). También el Sal 69:19-20 nos muestra esto. Sufriría afrenta y rechazo, incluso de los suyos (Sal 69:8-11). Sería rechazado y perseguido (Sal 31:11-13). La parábola de los labradores malvados muestra su cumplimiento, siendo angustiado y maltratado, y al final asesinado por los judíos, que querían despojarlo de su heredad (Mt 21:37-39). El mismo pueblo al que vino como Mesías lo rechazó (Jn 1:11).

 

El Antiguo Testamento no contiene una profecía que diga literalmente que Cristo "andaría de acá para allá", pero David al expresar su deseo de huir y buscar refugio en la persecución, puede aplicarse tipológicamente a Cristo (Sal 55:6-8). Cristo experimentó pobreza, y una vida sin morada estable (Mt 8:20). Desde niño tuvo que andar de acá para allá, cuando sus padres huyen con Él a Egipto para protegerlo de Herodes (Mt 2:13b-15). Tuvo que evitar determinados lugares por causa de la persecución (Jn 7:1). Le tocó esconderse de quienes procuraban matarlo por decir que era Eterno (Jn 8:59). Fue obligado a marcharse a otro lugar debido a la persecución (Jn 10:39-40). Tuvo que huir de los judíos a una región cercana al desierto (Jn 11:54). Los soldados lo desnudaron, le pusieron un manto, se burlaron de Él, le golpearon y finalmente lo llevaron a crucificar (Mt 27:28-31). Cristo fue maltratado y angustiado, teniendo que andar de acá para allá; padeció fuera de la ciudad (He 13:12).

 

3. LA IGLESIA ANDA DE ACÁ PARA ALLÁ.

 

En la iglesia del Nuevo Testamento hay varios ejemplos claros, siendo despojados de sus comodidades terrenales, andando de un lugar a otro, de acá para allá.

 

Cristo sufrió injustamente dándonos ejemplo, debemos seguir sus pisadas, andando de acá para allá en el desierto de la vida, en mansedumbre y santidad (1 P 2:21-23). Así como Cristo, nosotros debemos llevar su vituperio y salir del campamento (He 13:12-13). Cristo es el modelo supremo del creyente perseguido y rechazado por el mundo (Jn 15:18-20). Cristo advirtió persecuciones a sus discípulos; teniendo que huir de una ciudad a otra, andando de acá para allá (Mt 10:16-24). Los judíos en el año 70 d.C. tuvieron que huir a los montes (Mt 24:16-22). Los judíos, y la iglesia, han tenido que vivir de acá para allá en el desierto de la persecución (Ap 12:5-6). La persecución obligó a los cristianos a abandonar sus hogares y dispersarse, andando de acá para allá (Hc 8:1-3). Los creyentes de Hebreos padecieron el despojo de sus bienes (He 10:34). Pablo anduvo de acá para allá, con muchas necesidades, sin morada fija, (1 Co 4:11). Pablo fue perseguido, angustiado, maltratado, estuvo de un lugar a otro, y muchas necesidades (2 Co 11:25-27). Pablo tuvo que escapar de la ciudad de noche, siendo descolgado por el muro en una canasta, para que los judíos no lo mataran (Hc 9:24-25). Los judíos se lanzaron a apedrear a Pablo y Bernabé, y tuvieron que huir (Hc 14:5-6).

 

Somos extranjeros en esta tierra, como Abraham; vamos de acá para allá, hasta llegar a la Jerusalén celestial (He 11:9-10). Somos extranjeros y peregrinos, debemos vivir en santidad, negándonos, mientras llegamos allá (1 P 2:11-12). Por fe muchos "preferían vagar con una conciencia tranquila, reteniendo la verdad, antes que sentarse cómodamente en su propia casa... con una conciencia atormentada por haber negado la verdad” (Ch. Spurgeon). Así debemos ser. Cristo vale más que casas, tierras, posesiones, negocios, que cualquier tesoro o seguridad terrenal. Cuando comprendemos el incomparable precio que pagó por nosotros y la herencia gloriosa que recibiremos, vemos todo por basura todo, y estaremos dispuestos a todo por la fe en nuestro Señor Jesucristo. Muchos fueron perseguidos por causa del Evangelio, expulsados de sus casas, expropiados, expatriados, andando de acá para allá, perdieron todo por no negar al que los compró con su sangre. Estamos rodeados por un mundo incrédulo. Muchas veces nos podemos sentir solos, pero no es así, Cristo es nuestro fiel compañero en la vida; y nos fortalece en la fe; miremos su ejemplo (He 12:3). Nuestro Señor Jesucristo nos advirtió que todo ésto podría pasar a sus seguidores, y debíamos estar dispuestos a dejar todo por amor a Él, y andar, si es necesario, de acá para allá (Mt 19:29).

 

Supliquemos por Fe al Señor, para que en el día de la prueba nuestra fe no falte, para que si un día por Cristo tenemos que perder cosas en la tierra, andar errantes de acá para allá; las consideremos como pérdida con tal de ganar a Cristo.

 

“anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados; 38 de los cuales el mundo no era digno; errando por los desiertos, por los montes, por las cuevas y por las cavernas de la tierra”.


X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.


Escucha el sermón del domingo 23 de Agosto de 2026: ¡POR FE ANDUVIERON DE ACÁ PARA ALLÁ...!



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