¡POR FE SE HICIERON FUERTES EN BATALLAS, PUSIERON EN FUGA EJÉRCITOS EXTRANJEROS...! (Serie: La Fe).
- 5 jul
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«apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros» (Hebreos 11:34).
No solo fueron fuertes y valientes en las batallas, también salieron victoriosos en ellas. Dios, como recompensa a su fe, puso en fuga ejércitos extranjeros, hizo huir de sus territorios a sus enemigos. De la misma manera, nosotros los creyentes, en la batalla espiritual de la fe, nos hacemos fuertes, bajo Cristo; con la armadura puesta, confiados en la victoria y corona de gloria.
1. LOS HÉROES DE LA FE.
Se hicieron fuertes en batallas, como Barac, Gedeón, Josué, David, Josafat, Ezequías, los cuales pusieron en fuga ejércitos extranjeros, como a los madianitas, amorreos, filisteos, cananeos, moabitas, amonitas, asirios, entre otros.
Barac, al ser alentado por Débora, se hizo fuerte en batalla contra el ejército de Sísara, al derrotarlo y ponerlos en fuga (Jue 4:14-16). Gedeón y sus 300 hombres se hicieron fuertes en batalla contra el ejército de Madián, al gritarles: ¡por la Espada de Jehová y de Gedeón!; Dios los confundió haciendo que se destruyeran entre sí, poniéndolos en fuga (Jue 7:21-22). Josué se hizo fuerte en batalla contra los amorreos, a quienes Dios entregó en sus manos, para vencerlos y ponerlos en fuga (Jos 10:10-11). David se hizo fuerte en batalla contra Goliat, al vencerlo con una honda y una piedra, poniendo en fuga al ejército filisteo (1 S 17:51-53). Josafat, rey de Judá, se hizo fuerte en batalla contra los ejércitos de Amón, Moab y del monte Seir, al clamar a Dios, quien hizo que se destruyeran entre sí, librándolos de ellos y poniéndolos en fuga (2 Cr 20:27). Ezequías, rey de Judá, se hizo fuerte en batalla contra Senaquerib y su poderoso ejército, que habían tomado las ciudades amuralladas de Judá y marchaban hacia Jerusalén, al orar a Dios junto al profeta Isaías, quien envía su Ángel y mata 185.000 asirios en 1 noche, poniéndolos en fuga hacia Nínive (2 Cr 32:20-22).
Sin embargo, muchas veces, no pudieron (o no quisieron) expulsar a sus enemigos de sus territorios, como Dios les había mandado, y prefiriendo dejarlos como tributarios (Jue 1:21-34). Dios los reprendió por esto, y les dijo que no los iba a poner en fuga de sus territorios (Jue 2:1-5). Ellos no obedecieron a Dios; hicieron alianzas con ellos, permitiéndoles habitar entre ellos a cambio de pagarles tributo. Permitieron sus altares. Pecaron contra Dios, y Él los abandonó, no los ayudó en sus luchas, fueron por tanto, derrotados, fueron azotes para sus costados, fueron sometidos, y terminaron contaminados de sus ídolos.
2. CRISTO.
Cristo venció a sus enemigos, a los poderes de las tinieblas; triunfó sobre las fuerzas del mal. Se hizo fuerte en la batalla y los puso en fuga. Con su vida, muerte y resurrección, los venció y estableció su triunfo definitivo. Cristo se hizo muchas veces fuerte en batalla, expulsando muchos demonios, poniendo en fuga a estos enemigos. Cristo les mostró su autoridad soberana sobre ellos, venció sobre el reino de las tinieblas.
Jesús puso en fuga un espíritu inmundo de un hombre en la sinagoga en Capernaúm; y todos quedaron asombrados por su autoridad (Mc 1:23-27). Jesús puso en fuga hacia un hato de cerdos, una legión de demonios del endemoniado gadareno (Mc 5:9-13). Jesús puso en fuga un demonio de un endemoniado ciego y mudo, siendo acusado de hacerlo por mano de Beelzebú (Lc 11:14-15). Jesús puso en fuga al demonio de la hija de una gentil (Mc 7:26-30). Jesús sanó a muchos enfermos y puso en fuga muchos demonios, los cuales reconocían que era el Cristo, el Hijo de Dios (Lc 4:41). Puso también en fuga a una guardia que fue a arrestarlo, cuando retrocedieron y cayeron a tierra (Jn 18:4-6).
Jesús no solo puso en fuga muchos demonios de almas esclavizadas; también pone en fuga al Hombre Fuerte de cada alma rescatada, al atarlo y despojarlo de su poder (Lc 11:20-22). Cristo vino a deshacer y poner en fuga las obras del diablo (1 Jn 3:8). Cristo venció las tentaciones de Satanás en el desierto, y con la Palabra lo puso en fuga haciendo que huyera (Mt 4:10-11). Cristo pondría en fuga al príncipe de este mundo, lo echaría fuera (Jn 12:31). Por su obra, puso en fuga al acusador de su pueblo (Ap 12:10). En la cruz, Cristo triunfó y puso en fuga a los principados y potestades (Col 2:15). Cristo pondrá en fuga para siempre a la Gran Babilonia (Ap 18:21). Cristo vendrá como el Jinete fiel y verdadero, a combatir y juzgar a las naciones enemigas, y ponerlos en fuga en el vino de su furor (Ap 19:14-15). La Bestia, el falso profeta, y los reyes de la tierra, intentarán pelear con sus ejércitos contra Cristo, pero Él los vencerá y los pondrá en fuga hacia el lago de fuego (Ap 19:19-20). Debemos desear que el Señor los ponga en fuga hacia su lugar (Sal 5:10). Satanás, hacia el final, saldrá a reunir a las naciones para la batalla final, pero Dios los consumirá, y finalmente pondrá en fuga al diablo hacia el lago de fuego (Ap 20:8-10).
Pero también pondrá en fuga al falso maestro hacia el infierno eterno (Mt 7:22-23). Pondrá también en fuga hacia el horno de fuego a la cizaña (Mt 13:41-42). Pondrá también en fuga hacia el horno de fuego al pez malo (Mt 13:49-50). Pondrá también en fuga hacia las tinieblas de afuera al siervo inútil (Mt 25:30).
3. LA IGLESIA.
La iglesia del Nuevo Testamento y los apóstoles, también enfrentaron y vencieron al reino de las tinieblas por el poder de Cristo. Fortalecidos en Él, se hicieron fuertes en la batalla espiritual y pusieron en fuga al enemigo.
Los apóstoles sanaban enfermos y ponían en fuga los espíritus inmundos de las almas atormentados (Hc 5:16). Felipe al predicar a Cristo en Samaria, puso en fuga muchos espíritus inmundos (Hc 8:6-7). Pablo en Filipos puso en fuga un espíritu de adivinación de una jóven (Hc 16:16-18). Por mano de Pablo, muchos espíritus malignos eran puestos en fuga (Hc 19:11-12). Unos exorcistas judíos intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, pero no les hicieron caso. Esto produjo temor en Éfeso, haciendo prosperar el Evangelio, mientras las prácticas ocultistas se ponían en fuga (Hc 19:13-17). Pablo puso en fuga al mago Elimas al reprenderlo cuando intentaba impedir que el procónsul escuchara el evangelio (Hc 13:10-12). Pablo también puso en fuga una víbora venenosa en Malta, al salir ileso de su mordedura (Hc 28:4-6).
Debemos hacernos fuertes resistiendo al Diablo, para ponerlo en fuga (St 4:7-10). La iglesia se hace fuerte contra Satanás y lo vence por la sangre de Cristo y su Palabra (Ap 12:10–11). La iglesia fiel se hace fuerte en batalla contra la Bestia (Ap 15:2). Los fieles se harán fuertes al lado de Cristo, contra los que hacen guerra contra el Cordero, pues Cristo los vencerá (Ap 17:14). Con la armadura de Dios nos hacemos fuertes en la lucha contra el reino de las tinieblas (Ef 6:10-12). Con la armadura de Dios nos hacemos fuertes, resistimos, perseveramos, y ponemos en fuga a los enemigos espirituales (Ef 6:13-18). Vivimos en una guerra espiritual constante y sin Fe es imposible vencer. “El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza. Vano para salvarse es el caballo, La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar” (Sal 33:16-17). Porque solo por el poder del Señor podemos vencer. “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zac 4:6). Debemos estar con la armadura puesta y orando sin cesar, solo de rodillas, con fe, podemos obtener la victoria en nuestras batallas. Separados de Cristo nada podemos hacer. “Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas” (2 Cor. 10:4).
A todos los que no se han entregado a Cristo, les recuerdo que sin Él, tienen la batalla perdida, son esclavos de Satanás y su corazón es una guarida de demonios, están cautivos bajo el lazo del Diablo, están atados por el Hombre fuerte, son esclavos del pecado, y si no se arrepienten un día lo lamentarán por la eternidad. Necesitan un milagro, es necesario que nazcan de nuevo, necesitan que Cristo los liberte del hombre fuerte. “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Jn 8:36). Tienen una guerra perdida, sin Cristo jamás obtendrán nada. Si tienen fe en Cristo, si confían verdaderamente en Él, hoy pueden empezar a ser fuertes en batallas; pueden ser libres del pecado y el dominio de Satanás, y podrán evitar que Dios un día los ponga en fuga hacia el infierno eterno. Hoy puede empezar a poner en fuga las huestes espirituales de maldad de su vida.
Iglesia, debemos hacernos fuertes y poner en fuga el temor para anunciar el Evangelio a estas personas (2 Ti 1:7-8). Con el Señor pondremos en fuga todos los ejércitos extranjeros enemigos (Sal 18:29).
Imitemos la fe de los siervos del Señor “Que por fe se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 5 de Julio de 2026: ¡POR FE SE HICIERON FUERTES EN BATALLAS, PUSIERON EN FUGA EJPERCITOS EXTRANJEROS...!





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