¡POR FE SACARON FUERZAS DE DEBILIDAD…! (Serie: La Fe).
- 28 jun
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«apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, SACARON FUERZAS DE DEBILIDAD, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjeros» (Hebreos 11:34).
Fueron fortalecidos en enfermedades físicas, en la debilidad corporal, cuando tenían el ánimo decaído, cuando estaban llenos de temor, cuando caían en incredulidad, ya fuera de manera individual o como nación; o cuando fueron alentados ante el temor de enemigos poderosos.
Así nosotros los creyentes, cuando somos débiles en el ejercicio de la gracia, somos fortalecidos por el Señor. Es la gracia de la fe la que, en nuestra debilidad espiritual, nos ayuda a recuperarnos y renovar nuestras fuerzas.
1. ¡SACARON FUERZAS DE DEBILIDAD!
Moisés anima al salir de Egipto, al pueblo temeroso, por el ejército egipcio atrás, y frente al mar rojo; Dios le ordena avanzar (Éx 14:13-16). Moisés lleno de valor alza su mano, y Dios abre el mar rojo (Éx 14:21-23). Barac, temeroso, no quería ir a pelear contra Sísara, sino iba Débora (Jue 4:8). Barac fue lleno de valor y fuerza, y vence al ejército de Sísara (Jue 4:14-16). Sansón, sediento, clama a Dios, y recobra su espíritu para seguir luchando (Jue 15:18-20). Sansón clamó a Dios, y fue fortalecido para derribar el templo de Dagón y matar a muchos filisteos (Jue 16:28-30). Dios fortalece y anima a Josué a pasar el Jordán y conquistar la tierra prometida con el mandato: “Esfuérzate y sé valiente” (Jos 1:6-9). Josué, fortalecido, anima a los oficiales y al pueblo a organizarse para pasar el Jordán; y ellos responden con gran disposición (Jos 1:16-18). David fue sanado al clamar a Dios (Sal 30:2-3). Ezequías enfermó de muerte, y Dios dice por boca de Isaías, que no vivirá; pero él rogó a Dios, y Dios le concede 15 años más de vida (Is 38:2-5).
Cuando el débil remanente de exiliados judíos regresó de Babilonia, fueron fortalecidos por Dios a reconstruir el Templo de Jerusalén y los muros de la ciudad, guiados por Zorobabel y Nehemías. Dios despertó su espíritu para edificar el Templo (Esd 1:5). Echaron los cimientos con gran regocijo y alabanza (Esd 3:10-11). Prosperaron y terminaron la obra (Esd 6:14). Años después fueron animados por Nehemías a reconstruir los muros de Jerusalén (Neh 2:18). Edificaron el muro con ánimo (Neh 4:6). Terminaron, y sus enemigos vieron con temor la obra de Dios (Neh 6:15-16).
2. ¡CRISTO SACÓ FUERZAS DE DEBILIDAD!
Cristo vino al mundo en debilidad. Siendo Dios, se hizo hombre, y vino en la condición humana, con todas las debilidades propias del ser humano, excepto el pecado por supuesto. Cristo tuvo hambre (Mt 4:1-2). Cristo tuvo sueño (Lc 8:23). Jesús tuvo cansancio y sed (Jn 4:6-7). Tuvo sed hasta su último momento de vida (Jn 19:28). Cristo tuvo tristeza; lloró de dolor ante la tumba de Lázaro (Jn 11:33-35). Cristo necesitaba orar (Lc 5:16). Cristo necesitaba orar para tomar decisiones, como cuando escogió a los 12 apóstoles (Lc 6:12-13). Considerado en su aspecto humano, no sabía todas las cosas (Mt 24:36). Vino débil, en condición de hombre, se humilló como siervo (Fil 2:7-8).
Cristo gritó de angustia por su debilidad (Sal 22:12-21). En Getsemaní clamó en angustia, tristeza, y debilidad, al ver la copa de la ira que tomaría, pero fue fortalecido por un ángel (Lc 22:41-44). Sintió gran temor en la cruz, al ser desamparado por el Padre (Mt 27:46). Hasta el final tuvo que encomendar su espíritu al Padre; estaba en debilidad (Lc 23:46). Cristo ofreció ruegos y suplicas en debilidad, para ser perfeccionado y ser el autor de nuestra salvación (He 5:7-9). Aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios (2 Co 13:4). Cristo fue fortalecido en debilidad, y podemos cantar con Él estas palabras para sacar fuerzas de debilidad (Sal 22:22-31).
3. ¡SACAMOS FUERZAS DE DEBILIDAD!
Somos incapaces de salvarnos nosotros mismos, por eso Cristo tuvo que morir por nosotros (Ro 5:6-8). Somos incapaces de ir a Cristo por nosotros mismos, por eso el Padre debe llevarnos a Él (Jn 6:44). Aunque seamos salvos, el pecado aun mora en nosotros, y lamentablemente, muchas veces nos vence (Ro 7:15-24). Somos muy débiles, por eso Dios debe obrar en nosotros el querer como el hacer para hacer su voluntad (Fil 2:12-13). Somos muy débiles, sin Cristo no podemos dar fruto (Jn 15:5). Somos muy débiles, aún para orar bien, por eso el Espíritu debe ayudarnos (Ro 8:26-27). Los discípulos en Getsemaní fueron vencidos por el sueño, su carne era débil, pero Cristo los animó a levantarse en espíritu (Mt 26:40-46). Nuestros cuerpos físicos se van debilitando con el paso de los años, pero nuestro interior se renueva día a día (2 Co 4:16). Su poder se perfecciona en nuestra debilidad (2 Co 12:9-10). Cristo se compadece de nuestras debilidades, por eso debemos ir a Él en oración (He 4:15-16).
El cristianismo empezó con un grupo muy pequeño, hombres débiles, comunes y corrientes (Lc 12:32). Aunque dentro de sus seguidores había publicanos, mujeres de distintos niveles económicos, algunos ricos, con influencia, sus seguidores en general era gente sencilla: Pescadores, artesanos, agricultores, trabajadores comunes. Dios en general escogió lo débil del mundo (1 Co 1:26-29). Era inicialmente un grupo débil y pequeño, como la semilla de mostaza, pero crecería por el poder de Dios (Mt 13:32). Los apóstoles, antes temerosos, sin letras, y del vulgo, hablaron con denuedo, llenos del Espíritu Santo (Hc 4:13). Cuando los amenazaron para que dejaran de predicar, oraron, y Dios obró con poder (Hc 4:29-31). La iglesia, aunque débil, no podrá ser destruida, pues es la obra de Dios (Hc 5:38-39). Ni el mismo infierno, con todo su poder y fuerza, podrá prevalecer contra la iglesia (Mt 16:18). Necesitamos que el Señor aumente nuestra débil fe, para contribuir a la obra del Reino eterno de Dios (Lc 17:5-6).
Oh, Dios, derriba nuestro mayor enemigo, nuestro yo, cuando creemos que podemos en nuestras propias fuerzas, cuando confiamos en nosotros mismos, es imposible sacar fuerzas de debilidad. Mientras más insuficientes nos veamos, más podremos experimentar el poder y suficiencia de Cristo en nosotros. La Fe es ejercitada al venir las pruebas, tribulaciones, tentaciones, persecuciones, dificultades, porque entonces sin nuestras fuerzas, nos postramos de rodillas, y ahí el Señor nos enseña donde está la verdadera fuerza.
Y a todos los que se creen “fuertes”, los que aún confían en su propia justicia, a todos los que no se han humillado ante el Señor, recuerden que Cristo no vino por los fuertes, no vino por los que se creen sanos, ni por los que confían en su mismos; vino por los débiles, los enfermos, los ciegos, los cojos, los mancos, los mudos, vino a salvar a los pecadores, a hombres y mujeres débiles. Amigo pecador, que no se ha entregado a Cristo, su vana confianza, su propia fuerza, sus obras, sus méritos, no le servirá de nada el día de su muerte, allá su fuerza será transformada en lloró y crujir de dientes por la eternidad, no espere hasta ese día, humíllese hoy, sea un pecador arrepentido que por fe, saque fuerzas de debilidad; y que de ahora en adelante sea débil para el mundo y lleno de la fuerza de Cristo para no vivir lo que le queda para su carne sino para la gloria del que murió y se entregó en la cruz para salvar a viles pecadores.
Miremos a Cristo, para que no desmayemos en debilidad (He 12:13). Dios sustentará a su pueblo en debilidad (Sal 41:3-4). Que todos acá podamos imitar la fe de los siervos del Señor “Que por fe sacaron fuerzas de debilidad”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 28 de Junio de 2026: ¡POR FE SACARON FUERZAS DE DEBILIDAD...!





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