¡POR FE FUERON MUERTOS…! (Serie: La Fe).

«Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados» (Hebreos 11:37).
“Fueron ejecutados de la manera más cruel; algunos “fueron apedreados” como Zacarías (2 Cr 24:21); “aserrados”, como Isaías por Manasés; “puestos a prueba”; algunos traducen, quemados (2 Mac 7:5); “muertos a filo de espada”. Toda clase de muertes fueron preparadas para ellos; sus enemigos recubrieron la muerte con todo el espectro de la crueldad y el terror, y sin embargo, la enfrentaron valientemente y la soportaron” (Matthew Henry).
1. LOS SANTOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO.
Los santos del Antiguo Testamento sufrieron todo tipo de muertes crueles e injustas.
APEDREADOS.
Era común la costumbre de arrojar piedras para matar a alguien. La ley de Moisés especificaba que el blasfemo, el idólatra, el hechicero, los adivinos, los adúlteros, entre otros, debían ser lapidados por el pueblo. De otro lado, muchos profetas fueron muertos apedreados como el mismo Señor lo dijo (Mt 23:37). Nabot fue apedreado y murió por orden Jezabel, al enviar cartas a los ancianos de la ciudad en nombre de Acab, por no entregarle por dinero al rey la viña heredad de sus padres (1 R 21:8-16). Zacarías, hijo del sacerdote Joiada, fue apedreado en el atrio de la casa de Dios, por Joás, rey de Judá, al denunciar que quebrantaban el mandamiento de Dios con idolatría, y serían abandonados (2 Cr 24:20-22).
ASERRADOS.
No hay registros en las Escrituras que algún siervo de Dios haya muerto aserrado. Hay una fuerte tradición entre los judíos que dice que el profeta Isaías fue aserrado por Manasés, que fue cortado por la mitad con una sierra de madera. Aunque es generalmente aceptado, no podemos estar 100% seguros. El autor podría referirse a más personas; incluso a algunos que sufrieron en tiempos de Antíoco.
PUESTOS A PRUEBA.
Dios probó a Abraham con su hijo (Gn 22:1-2). Job fue puesto a prueba por medio del Diablo (Job 1:11-12). Otros fueron puestos a prueba a través de tiranos crueles como Antíoco, para que negaran su fe y renunciaran al culto de Dios, como Eleazar y los 7 hermanos con su madre (2 Mac 6:7). Unos dicen que la traducción correcta es: "fueron quemados", como uno de los 7 hermanos (2 Mac 7:5).
MUERTOS A FILO DE ESPADA.
El Antiguo Testamento nos muestra que muchos profetas fueron muertos a espada. El Nuevo Testamento, nos muestra el caso de Juan el Bautista, a quien Herodes le mandó cortar la cabeza. Saúl mandó matar a espada a los sacerdotes de Nob por ayudar a David (1 S 22:18-19). En tiempos de Acab los profetas de Dios fueron muertos a filo de espada, como dijo Elías (1 R 19:10). El rey Joacím, en días de Jeremías, mató a espada al profeta Urías, por profetizar en nombre del Señor la destrucción de Jerusalén (Jer 26:20-23). Cristo menciona la muerte de los profetas enviados a los judíos antes de su venida, y que esa sangre se les demandaría (Mt 23:35). Muchos también murieron en la revuelta Macabea (2 Mac 5:14). Muchos relacionan esto con el cumplimiento de Daniel 11:32-35. Y a Juan el Bautista Herodes le mando a cortar la cabeza a petición de la hija de Herodías, su amante (Mr 6:27-28).
2. CRISTO.
En Cristo, no todos estos sufrimientos se cumplen de forma literal, pero sí se cumple el principio del verso: Que fue puesto a prueba, sufrió persecución extrema y padeció una muerte violenta e injusta por obediencia al Padre.
APEDREADO.
No se cumple literalmente. Intentó ser apedreado varias veces, pero no murió de esa manera. Como vimos, era el castigo para varios pecados y delitos, blasfemia, idolatría, hechicería, adivinación, adulterio, entre otros. Los judíos intentaron apedrearlo supuestamente por blasfemia, al declararse Hijo de Dios, y por tanto hacerse igual a Dios (Jn 10:31-33). Tomaron piedras para arrojárselas por hablar de su preexistencia Divina (Jn 8:58-59). Sus discípulos no querían que Jesús volviera a Judea a resucitar a Lázaro, pues querían apedrearlo allá; sin embargo, Él fue (Jn 11:7-11).
ASERRADO.
Obviamente no existe ningún pasaje bíblico que diga que Cristo fuera aserrado, pues el murió crucificado. Lo más cerca que hay, es que le atravesaron una lanza en su costado.
PUESTO A PRUEBA.
Cristo fue puesto a prueba de muchas maneras, perseverando fiel hasta la muerte. Fue puesto a prueba cuando Satanás lo tienta en el desierto (Mt 4:2-11). En Getsemaní tuvo la mayor prueba para desertar de su misión, pero siguió adelante (Lc 22:41-46). Cristo sabía que tendría que enfrentar esta durísima prueba (Jn 12:27-28). En la cruz fue probado con burlas y el desafío de abandonar su misión de nuevo; siguió fiel (Mt 27:39-44). Cristo aprendió la obediencia con sus padecimientos, fue probado hasta el extremo (He 5:7-9). Padeció siendo tentado (He 2:18). Fue tentado en todo, pero sin pecado (He 4:15).
MUERTO A FILO DE ESPADA.
Jesús no murió por la espada, el murió crucificado. Aunque no fue muerto por la espada, sí fue condenado y ejecutado injustamente. Cristo padeció la peor forma de ejecución, la cual, el Padre había determinado: la muerte de cruz. La muerte en la cruz era símbolo de la maldición Divina (Dt 21:22-23). Dt 21:22-23 no describe un delito específico. Se refiere a cualquiera cuya pena fuera la muerte según la Ley, cuyo cadáver era colgado en un madero como símbolo de maldición divina. El profeta Isaías profetizó su muerte (Is 53:8-9). El Sanedrín lo condenó como reo de muerte por decir que era el Cristo y hacerse igual a Dios (Mt 26:63-66). El pueblo y gobernantes de Jerusalén lo entregaron a Pilato para matarlo (Hc 13:27-28). El pueblo pidió a gritos que lo crucificaran, y Pilato queriendo satisfacerlos lo entregó para ser ejecutado (Mc 15:14-15). Cargó su cruz hasta el lugar donde fue crucificado (Jn 19:17-18). Fue prendido y muerto por manos de inicuos según el decreto de Dios (Hc 2:23). Pedro acusó a los judíos de matar al Autor de la vida (Hc 3:14-15). Esteban acusó a los judíos de entregadores y matadores, como lo fueron sus padres con los profetas (Hc 7:52). Con su muerte, se hizo maldición por nosotros, para salvarnos (Gál 3:13-14). Fue obediente hasta la muerte (Fil 2:6-8). Su muerte trajo gran fruto (Is 53:10-12).
3. LA IGLESIA.
En la iglesia del Nuevo Testamento, vemos el cumplimiento de Hebreos 11:37 con los sufrimientos y martirios de muchos creyentes.
APEDREADOS.
Esteban fue apedreado hasta morir por los judíos llenos de ira contra él por darles testimonio de Cristo (Hc 7:58-60). Pablo fue apedreado en Listra y dado por muerto (Hc 14:19-20).
ASERRADOS. No hay casos registrado en el Nuevo Testamento de creyentes muertos por aserramiento.
PUESTOS A PRUEBA.
Así como el ministerio y vida de Jesús fue marcada por pruebas y aflicciones, así también la de sus discípulos (Lc 22:28). Nuestra fe es probada como el oro en el fuego (1 P 1:7). Es normal sufrir el fuego de la prueba, gocémonos (1 P 4:12-13). Las pruebas producen paciencia (St 1:2-3). Por el Diablo somos probados (St 4:7). El que supera la prueba recibirá la corona de vida (St 1:12).
MUERTOS A FILO DE ESPADA.
Jacobo fue muerto a espada por orden de Herodes Agripa (Hc 12:1-2). Aunque no especifica su muerte, Antipas fue muerto por causa de su fidelidad a Cristo (Ap 2:13). La tradición de la iglesia nos habla del destino de varios apóstoles y evangelistas primitivos: Felipe: Crucificado, Frigia, 54 d.C. Mateo: Decapitado, Etiopía, 60 d.C. Bernabé: Quemado en la hoguera, Chipre, 64 d.C. Marcos: Murió arrastrado, Alejandría, 64 d.C. Jacobo el menor: Muerto a garrotazos, Jerusalén, 66 d.C. Pablo: Decapitado, Roma, 66 d.C. Pedro: Crucificado, Roma, 69 d.C. Andrés: Crucificado, Acaya, 70 d.C. Tomás: Atravesado con lanza, Calamina, 70 d.C. Lucas: Ahorcado, Atenas, 93 d.C. Los mártires en el cielo murieron por causa de la Palabra de Dios y su testimonio (Ap 6:9-10). Seguirá habiendo mártires por causa de Cristo (Ap 6:11). Los que sean decapitados por el testimonio de Jesús y la Palabra de Dios reinarán con Cristo (Ap 20:4). La gran ramera está ebria de la sangre de los mártires de Jesús (Ap 17:6). Ella recibirá el mismo castigo (Ap 13:10). No los temamos, temamos al Señor (Mt 10:28).
Cristo prometió salvar con su sangre, muerte y resurrección a su pueblo, darles el perdón de pecados, la salvación del infierno eterno, y la vida eterna. Pero a la vez, Cristo no prometió un camino de rosas, Cristo nos advirtió lo que podría pasar a sus discípulos. Cristo nos dijo que deberíamos calcular el costo. Y llama a su pueblo a padecer por su nombre, y a ser fiel hasta la muerte. Como cristianos debemos ser conscientes que pase lo que pase, venga lo que venga, no podemos negar al Señor, así tuviéramos que entregar hasta nuestra propia vida por su glorioso nombre y bendito Evangelio. Hermanos, ésto es serio. Si no somos fieles en lo poco, si el temor nos invade, si lo negamos con cosas menores, ¿Cómo lo defenderemos si tenemos que entregar nuestra propia vida por él? Debemos estar dispuestos (Ro 8:36). Solo la Fe puede darnos semejante valor, solo la Fe ha sostenido a todos los mártires del Evangelio a través de los siglos. Solo la Fe puede hacer valiente al más cobarde, en nuestras fuerzas nada haríamos, en nuestras fuerzas jamás podríamos resistir hasta la muerte. Por la Fe en Cristo y su bendita obra, somos infundidos de santo valor, y venceremos por la sangre del Cordero, menospreciando nuestras vidas hasta la muerte (Ap 12:11).
Amigos, si entendieran ésta salvación tan grande, estimarían en poco sus pobres cuerpos mortales, cuerpos que se envejecen y mueren, y preferirían sus almas (Mt 16:25-26). Si comprendieran que ésta tierra es pasajera, un día no será más. Que están gastando sus vidas en lo que perece, y no en lo que a vida eterna permanece (Jn 6:27), y lo peor, para su propia condenación. Si de verdad Cristo fuera precioso para ustedes, si vieran, así como Juan el Bautista, un eminente mártir vio, al Cordero que quita el pecado, que por amor a su pueblo se despojó de todo y se hizo obediente hasta la cruz, que solo su bendita sangre vale la pena, que solo Él es nuestra paz y salvación, menguarían su yo para que Él creciera, se despojaran de sí mismos, de su pecado y correrían a Él con fe, entenderían que ningún tesoro en la tierra vale la pena, Cristo el deseado de las naciones, es más valioso que todo el oro del mundo, y todo aquel que lo encuentra vende y entrega todo por él; hasta su propia vida.
A todos que el Señor nos infunda esa fe, como a todos éstos mártires. “Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 9 de Agosto de 2026: ¡POR FE FUERON MUERTOS...!





Comentarios