¡POR FE APAGARON FUEGOS IMPETUOSOS…! (Serie: La Fe).
- hace 4 días
- 6 min de lectura

«apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de espada, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjero» (Hebreos 11:34).
“Puede suceder cuando un creyente, es librado de él, como Lot de Sodoma, cuando Dios hizo llover fuego y azufre; o cuando, por la oración, se detiene, como con Moisés en Tabera (Nm 11:1-2); o cuando las personas no son dañadas por él, como Sadrac, Mesac y Abednego, cuando fueron arrojados al horno de fuego de Nabucodonosor; y así muchos mártires han triunfado en las llamas. Así los creyentes son librados del fuego de las aflicciones y no son consumidos por él; y apagan los dardos de fuego de Satanás, arrojados contra ellos; y son ilesos por el fuego de la ira de Dios; y no serán dañados por la segunda muerte, del lago de fuego que arde con azufre” (John Gill).
1. ¡APAGARON FUEGOS IMPETUOSOS!
LOT EN SODOMA.
Fue librado, cuando Dios hizo llover sobre la ciudad, fuego y azufre por su pecado (Gn 19:24-29). Dios destruye con fuego y azufre a Sodoma y Gomorra, como juicio por su extrema y persistente maldad, violencia e inmoralidad. Lot fue librado por la misericordia divina, pero su esposa miró atrás con apego al mundo y quedó convertida en estatua de sal. Esto es una advertencia del juicio final contra los impíos y una figura de la salvación de los elegidos por gracia. Debemos huir del pecado, no aferrarnos al mundo y perseverar en obediencia al Señor. Sodoma y Gomorra son ejemplo de los que sufrirán el castigo del fuego eterno (Jud 1:7). Pero también es ejemplo de los que Dios libra del fuego y azufre eterno (2 P 2:6-9).
MOISES EN TABERA.
Intercedió ante Dios por el pueblo, y se detuvo (extinguió) el fuego. Apagó el fuego de la ira de Dios que se había encendido contra el pueblo de Israel por su murmuración contra Dios (Nm 11:1-3). El pueblo murmuró y se quejó contra Dios. Dios envió fuego sobre el campamento como juicio por su incredulidad e ingratitud. Cuando Moisés intercedió, el fuego fue apagado por misericordia de Dios. El fuego tipifica la santa ira de Dios contra el pecado. Moisés prefigura a Cristo, cuya intercesión aparta el juicio. Debemos evitar la murmuración y depender de la mediación de Cristo. El castigo de nuestra paz fue sobre Cristo; Dios cargó en él el pecado de todos nosotros; JHV quiso quebrantarlo para expiar nuestros pecados (Is 53:5-6, 10). Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho maldición (Gál 3:13). Cristo intercede por nosotros, para ser librados del fuego eterno.
LOS AMIGOS DE DANIEL EN BABILONIA.
Por negarse a adorar la imagen de oro, son arrojados al horno de fuego, pero son preservados por Dios sin sufrieron ningún daño (Dn 3:17-28). Sadrac, Mesac y Abed-nego rehúsan adorar la imagen de oro de Nabucodonosor y son arrojados al horno de fuego, pero Dios los preserva y camina con ellos en medio de las llamas. El horno representa las pruebas y persecuciones de los creyentes, y también el juicio eterno. El Ángel prefigura a Cristo, quien libra a su pueblo, y lo preserva en medio del fuego (pruebas, infierno). Los santos deben permanecer fieles a Dios, obedecer antes que a los hombres, confiando en la presencia de Cristo, quien los sostiene en las pruebas y aflicciones, y los salva de la condenación venidera. Dios preserva nuestra vida y alma del fuego (Sal 66:9-12). Si pasamos por el fuego no nos quemaremos (Is 43:1-2).
2. ¡CRISTO APAGÓ FUEGOS IMPETUOSOS!
APAGÓ EL FUEGO DEL CASTIGO DIVINO que merecían nuestros pecados, cargó el juicio de Dios en la Cruz. Apagó el castigo del infierno por nosotros (Is 53:5-6). Apagó la ira de Dios hacia nuestros pecados (Is 53:10). Apagó la maldición de la Ley que pesaba sobre nosotros (Gál 3:13).
APAGÓ EL FUEGO DE LA IRA DIVINA contra el pecado, el más temible, sufriéndolo en lugar de su pueblo. Apagó el fuego de la ira (Ro 5:8-9). Apagó la ira venidera (1 Ts 1:9-10). Aplacó la tormenta de la ira de Dios (Lc 8:24).
APAGÓ EL LAGO DE FUEGO, libró a los suyos de ser lanzados al castigo eterno, reservado a los pecadores. Nos inscribió en su libro de la vida (Ap 20:14-15). Nos dio la victoria (Ap 21:7-8). Cristo vendrá y nos librará del fuego que quemará esta tierra (2 P 3:11-13). Cristo recogerá el trigo en su granero, y lo librará del horno de fuego (Mt 13:30). Lo librará del fuego que nunca se apaga (Mt 3:12). Librará a sus ovejas del fuego eterno (Mt 25:46). Cristo apartará los peces buenos de los malos, para no ser echados al horno de fuego (Mt 13:49-50).
CRISTO TAMBIÉN APAGA EL FUEGO ACUSADOR DE SATANÁS. Cristo (El Ángel de Jehová), como Moisés en Tabera, intercedió ante Dios por Josué Sumo Sacerdote, y lo arrebató como tizón del incendio, cuando Satanás lo acusaba (Zac 3:1-4).
CRISTO APAGA EL FUEGO EN NUESTRAS AFLICCIONES. Prometió preservarnos en el fuego de las aflicciones (Jn 16:33). Cristo nos preservará y sacará victoriosos en medio de las peores tribulaciones infernales (Ro 8:35-37).
3. ¡APAGAMOS FUEGOS IMPETUOSOS!
Pasaremos por el fuego. Cristo bautiza a su pueblo en Espíritu Santo y fuego (Mt 3:11). Dios nos escoge y purifica en horno de aflicción (Is 48:10). Somos probados en el horno como el oro (Pr 17:3).
APAGAMOS LOS FUEGOS IMPETUOSOS.
Apagamos el fuego de las pruebas (1 P 4:12-13). Apagamos los dardos de fuego del maligno con el escudo de la fe (Ef 6:16). Apagamos el fuego eterno. Policarpo, obispo de Esmirna, muerto en la hoguera, 23 Feb 155, por no negar a Cristo, pero apagó el fuego impetuoso eterno del infierno. Fue atado a la estaca sólo, no clavado como era costumbre; les aseguró que no se movería. Al encenderse el fuego, las llamas rodearon su cuerpo, como un arco, sin tocarlo; entonces dieron orden al verdugo que lo traspasara con una espada, con lo que manó tal cantidad de sangre que apagó el fuego. No temamos a ellos y las llamas temporales, temamos al que puede arrojar a las llamas eternas (Lc 12:4-5). El fuego del infierno no podrá destruirnos (Mt 16:18).
MUCHOS NO APAGAN EL FUEGO IMPETUOSO.
Lo sufrirán por la eternidad. Acaz, en lugar de apagar el fuego, hizo pasar a su hijo por el fuego (2 Ry 16:3). Manasés hizo pasar a sus hijos por fuego en el valle de Hinom (2 Cr 33:6). Nadab y Abiú, ofrecieron fuego extraño, no apagaron el fuego, y fueron consumidos por Dios (Lv 11:1-2). El linaje o religión externa, no puede apagar el fuego impetuoso y eterno (Mt 3:7-10). La cizaña no será librada de ser quemada en el horno de fuego eterno (Mt 13:40-24). Las cabras no serán libradas del fuego eterno, reservado para el diablo y sus ángeles (Mt 25:41). Los peces malos serán echados al horno de fuego (Mt 13:49-50). Si no cortamos con el pecado nadie apagará el fuego eterno por nosotros (Mc 9:43-48). Si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, al mundo antiguo, a los de Sodoma, tampoco lo hará con nosotros (2 P 2:4-10). Dios derramará las llamas del fuego eterno (Sal 29:7).
Por la fe en nuestro Señor Jesucristo hemos sido librados del fuego más impetuoso, el fuego del infierno eterno. Ser salvados de la ira venidera es una de nuestras motivaciones para vivir por fe y para fe en éste peregrinaje hacia la Jerusalén celestial. En ésta tierra habrá pruebas, tribulaciones, aflicciones, dudas. Tendremos que padecer por el glorioso nombre de nuestro Señor Jesucristo. Muchos mártires murieron quemados en la hoguera, pero murieron alabando a su redentor, destruyeron sus cuerpos, pero no sus almas. El Señor usa su fuego para quitar la escoria de nuestros corazones, usa el fuego para mortificar nuestro pecado, orgullo, y temor cobarde, usa el fuego para hacernos más semejantes a su carácter, para probar nuestra fe, para fortalecernos para la batalla. Amigos que escuchan, huyan del fuego de la ira venidera, huyan del fuego eterno, huyan del castigo que vendrá sobre todos los que se han revelado contra el Salvador, ya sea después de morir en el infierno, o el día del juicio en el lago que arde con fuego y azufre. Corran a Cristo, él en la cruz recibió todo el fuego del infierno, el castigo y la ira Divina, para que pecadores pudieran recibir perdón, salvación y ser librados del fuego eterno. Si se entrega a Cristo, él apagará por usted el mayor de todos los fuegos impetuosos. ¿De qué les sirve a ustedes ganar el mundo y perder su alma? Ustedes muchas veces huyen del fuego de la prueba que acompaña al cristiano, aman sus cuerpos y su comodidad, pero son enemigos de su alma, por un sorbo de placer, beben un mar de ira. La vida no la tenemos comprada, no posterguen más su arrepentimiento. Pero hermanos, eso nos puede pasar también a nosotros, querer huir del fuego, y no del pecado.
Avivemos más bien el fuego bueno en nosotros (2 Ti 1:6-7). Prediquemos a los inconversos para que sean arrebatados del fuego eterno (Jud 1:22-23). Deben ser sanados por Cristo, como lo hizo con el lunático, y lo libró de seguir cayendo al fuego por el poder del diablo (Mt 17:15-18). ¿Dónde habitaremos eternamente? ¿En las llamas eternas o en las alturas? (Is 33:14-16). No juguemos con Dios, pues Él es fuego consumidor (He 12:28-29).
Que todos acá podamos imitar la fe de los siervos del Señor “Que por fe apagaron fuegos impetuosos”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 14 de Junio de 2026: ¡POR FE APAGARON FUEGOS IMPETUOSOS...!





Comentarios