¡POR FE EVITARON FILO DE ESPADA…! (Serie: La Fe).
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«apagaron fuegos impetuosos, EVITARON FILO DE ESPADA, sacaron fuerzas de debilidad, se hicieron fuertes en batallas, pusieron en fuga ejércitos extranjero» (Hebreos 11:34).
“Las espadas de los hombres están en manos de Dios, y Él puede embotar el filo de la espada y apartarla de su pueblo contra sus enemigos cuando le plazca. La fe se aferra a esa mano de Dios que sostiene las espadas de los hombres; y Dios muchas veces se ha dejado convencer por la fe de su pueblo” (Matthew Henry).
1. ¡EVITARON FILO DE ESPADA!
Abraham libró a Lot del filo de espada de los 4 reyes de Oriente (Gn 14:15-16). Moisés evitó el filo de espada de Faraón, al huir después de matar al egipcio (Éx 2:15). Josué evitó el filo de espada de los reyes cananeos, cuando Dios los entregó en sus manos, preservando su vida en la conquista (Jos 10:8-10). Gedeón evitó el filo de espada de los madianitas, cuando Dios los confundió, y se mataron entre sí con sus propias espadas (Jue 7:20-22). Jefté evitó el filo de espada de los amonitas, cuando el Señor los entregó en sus manos (Jue 11:32-33). Sansón evitó el filo de espada de los filisteos (varias veces), al Dios darle fuerza para vencerlos y escapar (Jue 15:14-15).
David evitó el filo de espada de Goliat, al vencerlo con una piedra y una honda (1 S 17:45-50). David evitó el filo de espada de Saúl, al huir con la ayuda de Jonathan (1 S 20:1-2). Abisai libró a David de la espada del gigante (2 S 21:15-17). Elías evitó el filo de espada de Acab y Jezabel al huir a Beerseba, por matar a espada a los profetas de Baal (1 R 19:2-3). Eliseo y su siervo, evitaron el filo de espada del ejército sirio, cuando Dios abrió sus ojos y contempló el monte lleno de caballos y carros de fuego protegiéndolos (2 R 6:16-19). Eliseo, durante el sitio de Samaria, evitó el filo de espada del rey de Israel, quién lo culpa del hambruna, cuando Dios le revela el plan antes que llegue el mensajero del rey (2 R 6:31-32). Jeremías evitó el filo de espada del rey Joacim y el pueblo, con la ayuda de Ahicam (Jer 26:22-24).
Los judíos evitaron, al armarse con espadas, el filo de espada de sus enemigos que buscaban impedir la reconstrucción de los muros de la ciudad (Neh 4:15-18). Mardoqueo evitó el filo de la espada de Amán, cuando éste es colgado en su misma horca (Est 7:9-10). Los judíos en Persia evitaron el filo de espada de sus enemigos, cuando el rey Asuero proclamo un edicto para que ellos pudieran defenderse de ellos (Est 8:11-13). Los judíos pasan de ser atacados a prevalecer sobre sus enemigos, escapando de la destrucción fraguada por Amán (Est 9:1-2).
2. ¡CRISTO EVITÓ FILO DE ESPADA!
Cristo evitó el filo de la espada, no huyendo de la muerte física y la cruz, sino porque el Padre preservó su vida hasta la hora señalada para su sacrificio.
Siendo niño, fue protegido por sus padres del filo de espada de Herodes, al huir a Egipto (Mt 2:13-15). Los judíos intentaron despeñarlo, cuando les dijo en la sinagoga, que no eran elegidos de Dios; pero pasó en medio de ellos, evitando su muerte (Lc 4:28-30). Los judíos procuraron prenderle por decirles que ellos no conocían a Dios; pero aún no había llegado su hora (Jn 7:28-30). Quisieron apedrearlo por declarar su preexistencia eterna; pero escapó (Jn 8:58-59). Intentaron apedrearlo por declarar su unidad perfecta con el Padre; pero escapo de sus manos (Jn 10:31-39). Los líderes religiosos querían matar a Jesús porque había resucitado a Lázaro, lo cual llevó a muchos judíos a creer en Él; pero se alejó de allí para evitar su muerte (Jn 11:53-54).
Cristo fue librado repetidas veces de una muerte prematura, hasta entregarse soberanamente en la cruz conforme al propósito eterno de Dios (Juan 10:17-18). En su arresto, cuando iba llegando su hora, Pedro intentó evitarle el filo de espada de la cruz, pero Cristo lo reprendió (Mt 26:51-54). Cristo finalmente se entregó voluntariamente a la espada de la muerte en la cruz (Fil 2:6-8). Finalmente no evitó el filo de espada, y aunque no murió por ella, ésta lo atravesó (Jn 19:33-37). Antes de partir, les dijo a sus discípulos que vendrían tiempos difíciles; debían vender su capa y comprar una espada, lo cual se puede entender en sentido literal, pero sobretodo en sentido físico (Lc 22:36-38).
3. ¡EVITAMOS FILO DE ESPADA!
LA IGLESIA DEL NUEVO TESTAMENTO EVITÓ FILO DE ESPADA.
Los apóstoles y la iglesia también escaparon del filo de la espada. Dios preservó repetidamente a sus siervos de una muerte prematura, para que completaran la obra que les había encomendado. Los apóstoles fueron librados milagrosamente de la cárcel, evitando la espada, cuando por celos el sumo sacerdote y los saduceos los pusieron allí (Hc 5:19-20). Pedro evitó el filo de espada de Herodes, después de la muerte de Jacobo, al ser liberado de la prisión por un ángel cuando la iglesia hacía sin cesar oración por él (Hc 12:11). Pablo evitó el filo de espada de unos judíos, al escapar descolgado en una canasta (Hc 9:23-25). Pablo evitó filo de espada, al ser librado de un motín en Jerusalén con ayuda del tribuno romano (Hc 21:30-32). Pablo evitó el filo de espada de unos judíos que habían jurado bajo maldición matarlo; al ser llevado a donde Félix bajo escolta militar por orden del tribuno (Hc 23:23-24). Dios libró a Pablo en Asia de la muerte, y él confía en que seguirá librándolo (2 Co 1:8-10).
Así como cuando Ezequiel anuncia la toma de Jerusalén por parte de los caldeos, y su destrucción; Dios anuncia la dispersión del pueblo entre las naciones, pero también promete que un remanente escapará de la espada, y confesará sus pecados entre los gentiles y reconozca que Él es el Señor (Ez 12:16). Dios, por tanto, nos puede librar de la espada en la guerra (Job 5:19-23). Podemos rogar a Dios ser librados de la espada como hizo con David (Sal 144:10-11).
MUCHOS NO SON APARTADOS DEL FILO DE ESPADA.
Aunque no siempre, cuando el pueblo de Dios peca gravemente, como Judá por su constante idolatría y rebeldía (en especial en el reino de Manasés), fueron entregados a la espada, al hambre, a la muerte y al cautiverio; y aunque Moisés y Samuel intercedieran, no apartaría su juicio (Jer 15:1-4). Dios dijo que así como el traería espada sobre la tierra, por mano de los caldeos, así mismo lo haría sobre Jerusalén (Ez 14:17-21). Jerusalén, se convirtió en una ramera, y no evitaría el filo de espada enviada por Dios como juicio (Ez 16:39-41). No obstante dejaría un remanente que sería librado de la espada (Ez 14:22). La tierra fue entregada a la espada, como dice el cuarto sello, el caballo amarillo (Ap 6:8). Los malhechores no deberían ser librados de la espada del magistrado (Ro 13:4). Muchos siervos fieles no fueron librados del filo de espada (Hc 12:1-2). Y así también como muchos héroes de la fe (He 11:37). María no pudo evitar el filo de espada de su alma por los sufrimientos y muerte de su hijo (Lc 2:34-35). Cristo volverá con la espada aguda que sale de su boca a herir a las naciones, y ninguno que no se haya entregado a Cristo podrá librarse de ella (Ap 19:15).
La fe nos hace confiar en que Dios nos guarda y que todo obra para nuestro bien. Algunos por fe escaparon a filo de espada, pero también por la fe muchos estuvieron dispuestos a morir por la espada si Dios así lo quería. Cuando andamos por fe y no por vista, podemos estar confiados y seguros de la Providencia de Dios en medio de peligros, pruebas, tribulaciones, persecuciones. No debemos temer a los que matan al cuerpo, pero el alma no puede matar; temamos a Aquel que puede arrojar al infierno (Mt 10:28); temamos al autor y consumador de la Fe, a Jesucristo. Con Cristo somos más que vencedores, y ninguna espada física podrá separarnos de su amor (Ro 8:35-39). Su espada sobre el creyente caerá sobre ellos mismos (Sal 37:14-15). Con la Palabra de Dios luchamos, la cual es más cortante que toda espada de 2 filos (He 4:12). Tomemos la espada del Espíritu (Ef 6:17). Con el Espíritu de Dios vencemos (Zac 4:6). Que la palabra de Dios sea la espada de 2 filos que penetre y discierna los pensamientos y las intenciones nuestros corazones, que nos examinemos a diario a luz de ella para que seamos conformados a la plena estatura de Cristo, obedeciendo y haciendo la voluntad del Señor por su Espíritu.
A todos los que aún no han querido entregarse a Jesucristo, no teman las espadas del mundo, teman a Aquel del cual de su boca sale una espada aguda, para herir en el día final a todos los que no se arrepintieron de sus pecados, ni lo reconocieron como Señor y Salvador. No huya más de Cristo, mejor un día en sus atrios que mil fuera de ellos, mejor tener a todos los ejércitos en contra pero ser parte del ejército celestial comandado por el Rey de Reyes y Señor de Señores.
Que el Señor nos dé de esa Fe con la cuál podamos escapar del filo de espada de Dios. Que todos acá podamos imitar la fe de los siervos del Señor “Que por fe evitaron filo de espada”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 21 de Junio de 2026: ¡POR FE EVITARON FILO DE ESPADA...!





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