¡EN LA CASA DE DIOS! (Serie: El Misterio de la Piedad).

«Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad» (1 Timoteo 3:14-15).
Pablo esperaba pronto ir a ver a Timoteo, para darle más instrucciones y ayuda en su ministerio, y asegurarse de que la iglesia en Éfeso estuviera bien plantada y echara raíces. Le escribió para que si tardaba, Timoteo supiera cómo comportarse en la casa de Dios, cómo conducirse como correspondía a un evangelista y sustituto del apóstol. Timoteo debe saber cómo administrar la iglesia, el orden, la elección de sus líderes, el comportamiento de sus miembros. No se le ha encomendado un negocio privado, sino la casa de Dios.
1. LA CARTA A TIMOTEO.
Fue escrita por Pablo a Timoteo su colaborador, en el 62 d.C., mientras visitaba iglesias en Macedonia. Como Pablo posiblemente tardaría en verse con Timoteo (había partido de Éfeso; viajaba por Europa), lo instruye en la sana doctrina, el orden en la iglesia, cómo administrarla, la asignación de líderes calificados, e instrucciones y responsabilidades a sus miembros; en general cómo comportarse en la casa de Dios (1:3; 3:14-15; 4:6, 11-16; 5:1, 21; 6:11-15, 17).
1 Timoteo 1: Pablo encarga a Timoteo a permanecer en Éfeso para combatir las falsas doctrinas, resaltando que la doctrina verdadera, debe producir un amor nacido de corazón limpio, buena conciencia, y fe no fingida. Pablo agradece a Cristo el haberlo fortalecido, llamado al ministerio, y haber tenido misericordia de él, a pesar de haber sido blasfemo y perseguidor. Resalta que Cristo vino al mundo a salvar a los pecadores, de los cuales Pablo se considera el primero. Da gloria y honra al Rey de los siglos. Termina recordando las profecías que se hicieron de Timoteo, y a Himeneo y Alejandro, los cuales naufragaron de la fe.
1 Timoteo 2: Pablo exhorta a la iglesia a orar por todos los hombres, incluyendo gobernantes, para que puedan vivir quieta y reposadamente, pues Dios quiere que los hombres sean salvos y conozcan la verdad. Afirma que hay 1 solo Dios y 1 solo Mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, quien se entregó en rescate. Instruye sobre la oración santa de los hombres, el decoro de la mujer, y el orden en la congregación (hombres, mujeres).
1 Timoteo 3: Pablo establece los requisitos de obispos y diáconos (irreprensibles, piadosos, aptos-enseñanza). Estas instrucciones buscan enseñar cómo deben conducirse en la casa de Dios, presentando a Cristo como el centro del misterio de la piedad, manifestado en su encarnación, vindicación, proclamación y exaltación.
1 Timoteo 4: Pablo advierte sobre los postreros tiempos y la apostasía al seguir doctrinas de demonios. Exhorta a Timoteo a ser un buen ministro de Cristo enseñando esto, desechando fábulas profanas, y al ejercitarse en la piedad. Aunque joven, debe ser ejemplo en palabra, conducta, amor, fe y pureza, y enseñar fiel la sana doctrina.
1 Timoteo 5: Pablo enseña cómo tratar a cada miembro de la iglesia: a los ancianos como padres, a los jóvenes como hermanos, a las ancianas como madres y a las jóvenes como hermanas, con toda pureza. Enseña el cuidado y sustento de las viudas, el doble honor a los ancianos que gobiernan bien, y las reprensiones públicas a los que persisten en pecar. Exhorta a hacer estas cosas sin parcialidad, y a no imponer manos con ligereza.
1 Timoteo 6: Pablo enseña sobres los siervos y su trato honroso con sus amos, y, más si son creyentes. Advierte contra las falsas doctrinas contrarias a la doctrina conforme a la piedad. Llama al contentamiento y rechazar el amor al dinero. Timoteo debe huir de estas cosas y seguir la justicia, piedad, fe, amor, y pelear la buena batalla de la fe. Llama a los ricos a ser generosos, y a no su esperanza en las riquezas, sino en Dios. Finalmente, le manda guardar el buen depósito de la fe y evitar las profanas y vanas palabrerías.
2. LA CASA DE DIOS.
LA CASA DE DIOS.
“Casa”, en el sentido de morada; no en el sentido de familia, como en los v4, v5 y v12. Los creyentes, la iglesia, son la casa de Dios, su santuario; Dios habita en ellos, y en medio de ellos. Somos Templo de Dios (1 Co 3:16). Nuestro cuerpo es su Templo (1 Co 6:19). No debe ser destruido (1 Co 3:17). Habita en medio de su Iglesia (2 Co 6:16). La iglesia es la casa de Dios; habita allí. El Señor ha escogido a Sión, su pueblo, para morar allí para siempre (Sal 132:14). Se ve su poder y gloria (Sal 63:2).
LA IGLESIA DEL DIOS VIVIENTE.
Su casa es la iglesia del Dios vivo, no el templo de ídolos (1 Ts 1:9). Dios es el Dios viviente; es la fuente de vida y aliento, no habita en templos humanos (Hc 17:24-25). En él vivimos, nos movemos y existimos (Hc 17:28).
COLUMNA Y BALUARTE DE LA VERDAD.
La iglesia ahora es comparada con una columna y fortaleza. Las columnas y fortalezas sostienen las edificaciones; así la iglesia sostiene la verdad del evangelio. La iglesia es columna y baluarte de la Verdad al proclamar quien es El Cristo (Mt 16:16-18). La iglesia es columna y baluarte de la verdad, cuando oye y obedece su Palabra. Da fruto (Mt 13:9). Muestran que son la familia verdadera de Cristo (Lc 8:21). Esta firme sobre la Roca (Mt 7:24-25). Para llamar a sus discípulos a atender la Palabra, Cristo usó muchas veces la expresión: “El que tenga oídos para oír que oiga” (Mt 13:9). Y en las iglesias de Apocalipsis (Ap 2 y 3) usaba esta expresión similar al cierre de las cartas: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Debemos usar correctamente su Palabra (2 Ti 2:15). No debemos falsificarla (2 Co 2:17). Si la torcemos, será para nuestra perdición (2 P 3:16). El que agregue o quite le vendrán juicios (Ap 22:18-19). Debemos guardarla en el corazón (Sal 119:11). Debemos sostenerla en alto como la Palabra de Vida (Fil 2:15-16). Debemos alimentarnos de ella (Mt 4:4). Debemos comerla (Ap 10:9-10). Debemos enseñarla (Mt 28:19-20). Debemos anunciarla (Fil 1:16-18). Incluso a los ángeles se les da a conocer la Verdad por la iglesia (Ef 3:10-11). Debemos contender por ella (Jud 1:3). Debe morar en nuestras vidas (Col 3:16). La iglesia, es sobre todo, columna y baluarte de la Verdad, porque Dios conoce a los suyos (2 Ti 2:19).
3. NUESTRA CONDUCTA EN ELLA.
"Quienes están empleados en la casa de Dios deben velar por comportarse bien, para no traer reproche a ella y al digno nombre por el cual son llamados… Timoteo debe saber cómo comportarse, no solo en la iglesia en Éfeso, sino que, siendo evangelista y sustituto del apóstol, debe aprender cómo comportarse en otras iglesias. No es la iglesia de Éfeso, sino la iglesia universal, la que aquí se llama la casa de Dios, la iglesia del Dios viviente" (Matthew Henry).¿CÓMO COMPORTARNOS EN LA CASA DE DIOS?
1. No se deben permitir doctrinas contra Cristo (1 Ti 1:3-7).
2. Debemos entender el propósito de la Ley (1 Ti 1:8-10).
3. Los pastores deben militar la buena milicia, mantener la fe y buena conciencia (1 Ti 1:18-21).
4. Debemos orar por todos los hombres, incluso los gobernantes (1 Ti 2:1-4).
5. Los hombres deben orar santamente (1 Ti 2:8).
6. Las mujeres deben ser decorosas (1 Ti 2:9-10).
7. Las mujeres deben aprender en sujeción, sin ejercer dominio sobre el hombre (1 Ti 2:11-15).
8. Debemos tener en cuenta los requisitos de los obispos cuando se requiera nombrar alguno (1 Ti 3:1-7).
9. También debemos considerar los requisitos de los diáconos cuando se requiera (1 Ti 3:8-13).
10. Debemos tener cuidado de espíritus engañadores que inducen a la apostasía (1 Ti 4:1-5).
11. Los pastores deben enseñar esto, y serán buenos ministros de Jesucristo (1 Ti 4:6).
12. Debemos ejercitarnos en la piedad, no en el cuerpo (1 Ti 4:7-8).
13. Los pastores deben ser ejemplo, y ocuparse en instruir en la Palabra (1 Ti 4:11-13).
14. Debemos tener en cuenta el trato entre los miembros de la iglesia (1 Ti 5:1-2).
15. Debemos tener presente la ayuda a las viudas (1 Ti 5:3-16).
16. Los pastores fieles deben ser tenidos por dignos de doble honor (1 Ti 5:17-19).
17. Debemos reprender públicamente a los que persisten en pecar (1 Ti 5:20).
18. Debemos hacer todo con imparcialidad (1 Ti 5:21-22).
19. Debemos tener en cuenta los deberes con los amos terrenales (1 Ti 6:1-2).
20. Debemos apartarnos de los que enseñan contra la sana doctrina (1 Ti 6:3-5).
21. Debemos vivir nuestras vidas con contentamiento, sin amar el dinero (1 Ti 6:6-10).
22. Debemos apartarnos de la codicia, y pelear la buena batalla de la fe (1 Ti 6:11-12).
23. La iglesia debe guardar el mandamiento hasta su encuentro con Cristo (1 Ti 6:13-16).
24. Los ricos deben confiar en Dios, no en sus riquezas; deben ser generosos (1 Ti 6:17-19).
25. Debemos guardar lo que se nos ha encomendado, y tener cuidado con la falsa ciencia (1 Ti 6:20-21).
Esta es la forma de comportarse en la casa de Dios. La iglesia debe vivir en piedad, pues seguimos a Aquel que es el centro del Misterio de la Piedad.
«Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad»
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 27 de Septiembre de 2026: ¡EN LA CASA DE DIOS!





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