¡VENID, ADOREMOS Y POSTRÉOMONOS!

«Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor» (Salmos 95:6)
“Él es nuestro Creador, y el autor de nuestro ser; debemos arrodillarnos delante Jehová nuestro Hacedor. Los idólatras se arrodillan ante dioses que ellos mismos hicieron; nosotros nos arrodillamos ante un Dios que nos hizo a nosotros y a todo el mundo. Por tanto es nuestro legítimo propietario; porque suyos somos, y no nuestros”. (Matthew Henry).
1. EL SALMO 95.
CONTEXTO DEL SALMO 95.
Este Salmo es profético, y se refiere al Mesías, como lo aplican los judíos en general. Es un advertencia a no hacer como sus padres en el desierto. Aunque no lo dice, este Salmo fue escrito por David, como dice Hebreos 4:7. El autor de Hebreos lo aplica a los israelitas de su tiempo, exhortándolos a no endurecerse como sus padres en el desierto (He 3:7-11). En el Salmo 95, David exhorta al pueblo a adorar al Señor, por su grandeza y bondad con ellos (Sal 95:1-7a). Este Salmo, profético, que se refiere a Cristo; nos muestra que no solo es nuestro Hacedor (v6); también es nuestra Roca (v1); nuestro Salvador (v1), nuestro Rey (v3), nuestro Dios (v7a), y nuestro Pastor (v7b). Por tanto, Cristo debe ser adorado como dice el Salmo; todo potestad se le ha dado (Mt 28:16-18). Debemos oír la voz de Cristo (Su evangelio, palabras, mandamientos, doctrina, ley). Su voz debe ser oída hoy; este día de oportunidad no durará para siempre, un día se acabará la gracia. No debemos endurecer el corazón, no murmuremos ni contendamos con el Señor como hicieron los Israelitas en el desierto. Dios se airó con ellos, y no entraron en su reposo; también lo hará con nosotros. Atendamos a su voz, no endurezcamos el corazón (He 3:12-15). Ellos no se postraron ante el Señor, pero si quedaron postrados en el desierto, y no entraron a la tierra prometida (He 3:17-19).
OTRAS FORMAS DE POSTRARSE.
No condenadas por la Escritura; no hechas para adoración, como por ejemplo:
Abraham ante Sara cuando ella murió (Gn 23:2-4). Abraham ante los hijos de Het al pedirles comprar la cueva de Macpela para sepultar a Sara (Gn 23:7-16). Jacob ante Esaú cuando se reconciliaron (Gn 33:1-4). José recibió autoridad de Faraón para que se sometieran a él en Egipto (Gn 41:42-43). Los hermanos de José se inclinaron ante él en Egipto, cumpliéndose sus sueños (Gn 42:6). Betsabé se inclinó en reverencia a David recordándole su juramento de poner a Salomón como rey, pues Adonías había usurpado el trono (1 R 1:16-18). Natán también se postró ante David en este mismo contexto (1 R 1:23). Betsabé se vuelve a postrar ante David, cuando Salomón es proclamado rey (1 R 1:31). La mujer de Tecoa se inclinó ante David en señal de respeto y sumisión a su autoridad real; la había mandado Joab, hijo de Sarvia, para que David hiciera volver a Absalón de su destierro (2 S 14:4). Ahimaas, hijo de Sadoc, el sacerdote; se inclinó ante David en señal de respeto y reconocimiento de su autoridad como rey, al llegar para darle noticias de la batalla (2 S 18:28).
David se postra en reverencia ante Saúl, el ungido de Jehová, después de perdonarle la vida en una cueva en En-gadi (1 S 24:8). La reina Ester se postró en súplica ante el rey Asuero para interceder por su pueblo (Est 8:3). El carcelero de Filipos se postró ante Pablo y Silas clamando que le dijeran como podía ser salvo (Hc 16:28-30).
2. ¡VENID, ADOREMOS Y POSTRÉMONOS, ARRODILLÉMONOS!
Debemos postrarnos ante Aquel que es la Roca de nuestra salvación, el gran Dios y Rey, el Creador de los cielos y la tierra, y todo lo que hay en ellos. Cristo debe ser adorado de manera externa en el culto público, e interna en nuestra comunión con Él.
¡VENID!
Venid, volvámonos que nos de vida (Os 6:1-2). Venid, vayamos a la casa de Dios, con su pueblo (Sal 122:1-2). Venid, cantemos alegres a nuestro Redentor (Sal 95:1).
ADOREMOS Y POSTRÉMONOS, ARRODILLÉMONOS.
Salomón se puso de rodillas ante Dios al dedicar el Templo (1 R 8:54-56). Daniel se arrodillaba 3 veces al día, aún con el Edicto de Darío (Dn 6:10). Esdras se postró de rodillas al confesar el pecado (Esd 9:5-6). Cristo se postró ante su Padre en Getsemaní, dándonos ejemplo (Mt 26:39). La mujer sanada del flujo de sangre se postró ante Cristo, agradecida de haberla sanado (Mc 5:33-34). Esteban se puso de rodillas y clamó ante Cristo cuando era apedreado (Hc 7:59-60). Pablo cayó en tierra ante el resplandor de Cristo (Hc 9:4-6). Pablo se puso de rodillas y oró al despedirse en Mileto (Hc 20:36). Pablo se puso de rodillas en la playa y oró antes de viajar a Jerusalén (Hc 21:5). Pablo doblaba sus rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (Ef 3:14-17a). Juan se postró ante Cristo y cayó como muerto (Ap 1:17-18). Nuestros cuerpos deben glorificarlo (1 Co 6:20). Postrémonos ante nuestro Rey y Señor (Sal 45:10-11). En el cielo se postran ante el Padre (Ap 4:10-11). Pero también se postran ante el Hijo (Ap 5:9-11). Sus enemigos se postrarían ante Cristo (Sal 72:8-9). Muchos no se han postrado en la tierra ante Cristo, pero un día toda rodilla se doblará ante Él (Fil 2:9-11). Las sinagogas de Satanás, que en realidad no se postraron ante Él, se postrarán ante la iglesia cristiana verdadera (Ap 3:9).
3. ¡DELANTE DE JEHOVÁ NUESTRO HACEDOR!
“Cristo es el Hacedor de nosotros como criaturas, de nuestras almas y cuerpos; tenemos nuestro ser natural de él, y somos sostenidos en él por él; y él es el Hacedor de nosotros como nuevas criaturas; somos su obra, creados en él y por él; y por lo tanto debemos adorarlo” (John Gill).
NO DEBEMOS POSTRARNOS ANTE NADIE MÁS.
No nos postramos ante el Diablo (Mt 4:8-10). No nos postramos ante dioses extraños (Sal 81:8-10). No nos postramos ante los ídolos (Is 2:7-9. Costumbres-oriente, filisteos). No nos postramos ante los hombres (Hc 10:25-26). Mardoqueo no se postró ante Amán (Est 3:2). No nos postramos ante los ángeles (Ap 22:8-9). No nos postramos ante Cristo en burla, como los soldados romanos (Mt 27:29).
¡NO NOS OLVIDEMOS QUIÉN ES NUESTRO HACEDOR!
Dios nos creó (Gn 1:26-27). Nos puso sobre toda su creación (Sal 8:3-8). Israel se había olvidado de la Roca que los había creado, como les dijo Moisés en su cántico (Dt 32:18). Debemos reconocer que Él nos hizo, y postrarnos y adorarlo (Sal 100:3-4). Nuestro esposo es nuestro Hacedor (Is 54:5). Cristo es el Hacedor de todas las cosas (Jn 1:3). Somos creados en Cristo para buenas obras (Ef 2:10). Encomendemos nuestras almas a nuestro fiel Creador (1 P 4:19). Niños acuérdense de su Hacedor antes que sea tarde (Ecl 12:1-8). Los malos buscan a su Hacedor tarde, como dijo Eliú (Job 35:9-12). Así le hallamos fallado, humillémonos y postrémonos ante al Hacedor de todo (Jon 1:8-9). Levantemos nuestras rodillas paralizadas ante nuestro Hacedor (He 12:12-13).
Ch. Spurgeon, en El tesoro de David dice: Una verdadera concepción de Dios produce: 1. Una disposición para adorar. 2. Una exhortación mutua a adorar. 3. Profunda reverencia en la adoración. 4. Un sentido abrumador de la presencia de Dios en la adoración.
“Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor”.
X SU GRACIA: Comunidad Cristiana.
Escucha el sermón del domingo 4 de Octubre de 2026: ¡VENID, ADOREMOS Y POSTRÉOMONOS!





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